Marketing

Tratemos a nuestros clientes como nos gusta que nos traten como clientes

No importa a qué nos dediquemos, todos hemos estado en ese punto en el que investigamos incansablemente a las empresas para adquirir un nuevo producto o servicio. Buscamos en Google, páginas de compra-venta, buscamos reseñas y vamos hasta el último rincón del ciberespacio para poder tomar la mejor decisión de compra. En este proceso de investigación, entran en juego muchos elementos; desde lo que dice la propia empresa hasta los comentarios de usuarios anteriores (que la verdad es lo que nos hace comprar o no).

Como clientes, además de buscar la mejor relación calidad/precio, buscamos un buen servicio; además de buscar empresas que nos entiendan y con las que nos podamos identificar. Si tuviéramos que elegir una analogía, encontrar una empresa o marca que vaya con tu estilo de vida es como encontrar una pareja… ¡te tienen que entender aún cuando tú no te entiendes a ti mismo! Entonces ¿por qué las marcas están más interesadas en darnos información sobre cuán grandes y maravillosos son, en lugar de decirnos cuán grandes y maravillosos somos nosotros, sus clientes?

Una marca no existe sin el cliente y un cliente no es cliente sin una marca, pero la última palabra la tiene este último quien decide si va a comprar o no. En plena era de la tecnología, las marcas deben de aprovechar todos los canales de comunicación que tienen para decirle al cliente por que son la mejor pareja, que aunque tengan problemas los van a solucionar y que harán todo lo posible por que seas feliz con su producto o servicio. Sin embargo muchas marcas cometen el error de únicamente hablar de ellos, de lo grandiosos que son y todo lo que tienen mejor que la competencia y, como en las relaciones, a nadie le gusta estar con un ególatra (además de que no se dan cuenta de que las personas que conforman esa empresa, también son clientes de otra marca, de otra empresa y que ellos también quieren que los enamoren).

Es por esto que este mensaje va a todos los que tenemos una empresa, que vendemos un producto o servicio… dejemos de hablar de nosotros y de lo que nos hace tan maravillosos; mejor, investiguemos quien es nuestro cliente, que quiere y que podemos hacer para ser su pareja perfecta. Pensemos en como nos gusta que las marcas nos traten a nosotros cuando estamos en el papel del cliente y utilicemos nuestras buenas y malas experiencias para crear una verdadera ventaja competitiva para nuestra marca.

Pensemos como clientes y actuemos como empresas.

AUTOR

Mariana Báez-Camargo 

Mercadóloga de profesión y emprendedora por vocación. Fascinada con todo lo relacionado con nuevos negocios, creatividad e innovación. Fundadora de I.D.E.A Consultoría. Si lo sé, lo escribo y si no lo sé, lo leo. Twitter: @AnairAm_felisa Instagram: desmadreemprendedor.

Mariana Baez Camargo

Mercadóloga de profesión y emprendedora por vocación. Fascinada con todo lo relacionado con nuevos negocios, creatividad e innovación. Fundadora de I.D.E.A Consultoría. Si lo sé, lo escribo y si no lo sé, lo leo. Twitter: @AnairAm_felisa Instagram: desmadreemprendedor.

Sigue a Mariana Baez Camargo en:

Artículos relacionados

Otras Recomendaciones

Close
Close
Close