Diseño

60 años de la Helvética

Pocas tipografías han logrado convertirse en parte de nuestra vida cotidiana como la Helvética, una fuente que está presente en casi todo: pantallas de computadoras, carteles, edificios, señales de tránsito, pósters. Si levantan la vista de este artículo (cosa que no recomiendo) es probable que vean algo diseñado en Helvética.

La tipografía se lanzó en 1957, hace 60 años, y desde entonces ha aparecido en incontables logos corporativos y sistemas de señalización, sobre todo de transporte público. Sin embargo, y como suele suceder con estas cosas, la Helvética divide opiniones: muchos diseñadores la consideran poco original, poco inspirada y poco atractiva. ¿Por qué, entonces, lleva 60 años dominando el mundo? Una de las razones, según un excelente artículo de la CNN, es su nombre. El diseñador e historiador Paul Shaw afirma que recién se la denominó Helvética cuatro años después de su creación. Su nombre original era Neue Haas Grotesk, un espanto que incluía el apellido del creador (la fundición Haas), el tipo de diseño (neogrotesco, o realista) y el hecho de que era nueva (“neue”, en alemán).

El nombre Helvética, que significa “suiza” en latín, se adoptó en 1960 como homenaje a su país de origen y también para que resultara más fácil venderla en el extranjero. Su diseño no era original, parece. La Helvética fue creada a partir de una tipografía de 1896 llamada Standard en los Estados Unidos, y Akzidenz-Grotesk en Alemania, que había sido usada en la década de 1920, especialmente en Suiza. Los creadores de la Helvética fueron el diseñador gráfico Max Miedinger y su jefe, Eduard Hoffmann; ellos buscaban un diseño neutro y versátil, de look moderno y sin serif, para distinguirla de las fuentes más comunes en aquel entonces.

La falta de personalidad de la Helvética no solo fue intencional sino también su aspecto más importante. El reconocido diseñador Massimo Vignelli, que usó la tipografía para señalizar el sistema de subterráneos de Nueva York, sostuvo que “hay gente que cree que la tipografía debe ser expresiva; yo tengo otro punto de vista”. Su falta de características distintivas fue exactamente lo que los diseñadores estaban buscando. Brindaba algo que ellos querían: una fuente que, en apariencia, no tenía personalidad. Otras tipografías sin serif populares en aquella época, como la Gill Sans y la Futura, eran más fuertes y con geometrías más particulares.

La Helvética no fue un éxito inmediato en Europa, donde salió primero. Para la señalización del metro de Milán, por ejemplo, el diseñador Bob Noorda usó su propia versión de la Standard, y la Helvética tampoco fue aplicada en el aeropuerto de Schiphol, en Holanda. Simplemente no se la reconocía como se hace en la actualidad. Pero muy pronto se convirtió en el estándar estadounidense para publicidad e identidad corporativa: en 1967 fue usada en el Yankee Stadium, y al año siguiente ya estaba en todos lados. Vignelli la eligió para el logo de American Airlines, que permaneció idéntico hasta 2013, y con algunas variantes menores aparece en una enorme cantidad de logos: BMW, Crate & Barrel, Fendi, Jeep, Kawasaki, Knoll, Lufthansa, Mattel, Nestlé, Panasonic, Scotch, Skype, Target, Texaco, Tupperware, Verizon. La NASA la usó para pintar el transbordador espacial, y el gobierno de los EE.UU. rediseñó los formularios de los impuestos aplicando Helvética.

En 1984, y en lo que fue un momento clave en la “carrera” de la Helvética, Steve Jobs la incluyó en la Macintosh. Shaw asegura que si eso no hubiera sucedido, la tipografía habría seguido siendo solo una preferencia de los diseñadores, no muy distinta de la Times New Roman. En lugar de eso, se convirtió en la fuente sin serif a usar en el momento en que esas tipografías se estaban haciendo populares. En 1989, y como para cimentar su status de la fuente más usada en el mundo, Vignelli y Noorda la aplicaron en la señalización del sistema de subterráneos de Nueva York. Esa popularidad sigue vigente hoy: la Helvética fue la tipografía del sistema iOS del iPhone original hasta 2015, cuando fue reemplazada por la San Francisco, fuente creada por Apple. Y también se utilizan “parientes cercanos” de la Helvética, como la CNN Sans (que obviamente usa la CNN) y la Arial, creación de Microsoft.

No obstante, es difícil encontrar diseñadores fanáticos de la Helvética. Si bien no afirman que es horrible, sí sostienen que es muy sobrevalorada. Shaw declara que no es mejor que la Standard o la Univers (que apareció el mismo año). La diseñadora y tipógrafa Ellen Lupton la define como “una especie invasiva y resistente que probablemente nunca será erradicada”. Al mismo tiempo, dice que “ya es un ícono cultural persistente”.

Ahora sí, ya pueden levantar la vista de esta nota. Seguro que en algún lado van a ver algo diseñado en Helvética.

(Fuente: cnn.com)

Roberto Patxot

Trabaja en publicidad desde hace más de 30 años, y no tiene ninguna intención de parar. Gran parte de su carrera la realizó en OgilvyOne, donde llegó a ser Director Creativo Regional. Fue jurado en casi todos los festivales publicitarios; ha dado (y da) charlas en varios países de América Latina. Hoy se desempeña como Director Creativo en Ogilvy Argentina, y escribe sobre aquello que le gusta: publicidad, claro, pero también cine, libros, música y otras cuestiones. Padece de una rara versión del Síndrome de Tourette, que lo lleva a compartir con frecuencia chistes tan faltos de gracia como irritantes.

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