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Escases del SNES Mini, ¿estrategia mercadológica o Nintendo no aprende de sus errores?

La semana pasada se puso a la venta el tan esperado SNES Mini, la consola de Nintendo que evoca al clásico Super Nintendo, pero en una versión pequeña, con juegos incluidos y adaptada a las condiciones tecnológicas de la actualidad. Su éxito en ventas fue rotundo a nivel mundial, tal como se esperaba, sin embargo, volvió a ocurrir lo mismo que con su predecesor, las piezas se agotaron en cuestión de minutos y no fueron capaces de cumplir con las expectativas de distribución que los fans esperaban, pero, ¿se trata de una estrategia mercadológica de Nintendo, o simplemente es una empresa que no aprende de sus errores?

Si intentara responder la pregunta como un fan lleno de ira y con ganas de tener esta gran consola en mis manos, definitivamente diría que Nintendo es una empresa que no aprende de sus errores, ya que en el pasado ocurrió lo mismo con el NES Mini, una consola que levantó una expectativa sin precedentes para la compañía nipona, pero que parecía ser un ‘proyecto más’ para ellos, pues hasta el momento no han hecho una nueva producción de este popular gadget.

Sin embargo, basta con estudiar un poco el reciente comportamiento mercadológico de la Gran N, ya que tras el fallecimiento de Satoru Iwata y la toma de posesión de Tatsumi Kimishima, la empresa japonesa se ha caracterizado por tener una política extremadamente precautoria, retomando uno de sus principales ideales: Considerar a los videojuegos como simples juguetes.

Bajo esta premisa, es fácil entender los desabastos del NES y SNES Mini en el mercado, pues Nintendo distribuye cantidades de productos limitados por temporada, sí, tal como Hasbro podría hacerlo con una tanda de juguetes para Navidad o Día de Reyes, donde sabe que dispone de una o dos semanas para vender sus productos con las ganancias aspectadas, pues de lo contrario, se verían en la necesidad de sacarlos en promoción, o en su defecto, deshacerse de ellos en liquidación.

Por ello, el NES y SNES Mini han tenido un rotundo éxito, ya que con esta estrategia ambas consolas no se devalúan, siendo más fácil pensar en un PS4 Pro (la consola premium de Sony) en promoción, que en cualquiera de los dos gadgets de la Gran N, pues para Nintendo, sus juegos y consolas tienen un “valor fijo”, por ese motivo es normal ver un Mario Kart 8 para WiiU al mismo precio que en el 2014, pese a que tiene más de tres años de haber sido lanzado al mercado. 

Sin embargo, el hype y la desesperación de los fans de Nintendo por obtener cualquiera de estas dos consolas tiene un solo motivo: La desinformación. Ya que como dije unas líneas antes, Nintendo considera a sus consolas como juguetes, por lo que tarde o temprano resurtirá los pedidos de ambos productos, tal como lo ha dado a conocer el Presidente y Jefe de Operaciones de Nintendo of America, Reggie Fils-Aimé, quien incluso invitó a sus consumidores a no comprar las consolas con los revendedores, pues habrá nuevas distribuciones en el futuro.

Con este contexto, podemos deducir que la estrategia de Nintendo ha sido sumamente exitosa, pues es una de las pocas compañías que ha sabido sacar provecho de la nostalgia de sus fans, vendiendo el 100% de sus tandas de producción en estas dos consolas retro, y teniendo una alta expectativa de parte de sus consumidores: dos logros que desearían tener cualquiera de los grandes monstruos que manejan la industria del entretenimiento a nivel mundial.

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