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Los niños y el peligro de las redes sociales

Existen padres que comparten abiertamente la vida de sus pequeños en las redes sociales, sin considerar que el menor es una persona que tiene el mismo  derecho al honor, a la intimidad personal, familiar y a la  imagen propia, que tienen los padres.

En los medios digitales la facultad es exclusiva del titular de difundir o publicar su propia imagen; en el caso de los menores de edad debe ser filtrado a través del consentimiento de los padres o representantes legales.

En conclusión si los dos padres están de acuerdo y dan su consentimiento se pueden publicar fotos de los hijos en las redes sociales, sin que esto genere algún tipo de problema.

Se pide a los padres  que actúen con sentido común y eviten la sobreexposición de los menores.

Los niños no únicamente pueden ser sobreexpuestos al publicar sus fotografías, sino además en los comentarios que acompañan a la publicación.

Los perfiles que tienen fotos y vídeos de menores, son vulnerables y es muy fácil obtener información detallada que puede incitar al acoso escolar, atraer a pedófilos que pueden robar la foto y usarla para satisfacer sus deseos, o hacerse pasar por el menor de la foto y engañar a más niños.

¿Qué piensan los padres?

La pregunta más sincera que se pueden hacer los padres es pensar en el futuro, ¿cómo se sentirá el menor cuando sea mayor de edad con esa fotografía, vídeo?

En algunos casos los padres están prácticamente creando una biografía digital de sus hijos, esta sobreexposición en el futuro puede generar un conflicto cuando los menores crezcan y exijan la retirada de esos contenidos.

Riesgos para los menores en Facebook

Hostigamiento, conductas dañinas, agresivas y difamatorias, son algunos de los riesgos a los que están expuestos los menores.

Los padres deben entender que aún si controlan al público con el que comparten las fotos y comentarios, nunca podrán tener la seguridad de en dónde terminarán estas publicaciones.

Algunas advertencias, no publiques:

La primera ecografía.

Fotos del embarazo.

La llegada del bebé.

El primer alimento recibido.

El primer diente.

Las vacaciones familiares.

Un cumpleaños infantil.

Jamás publiques las fotos de los niños con la etiqueta de su nombre real.

Su dirección exacta.

El nombre del colegio o escuela en la que estudia.

Sus lugares favoritos.

Sus platos de comida favoritos.

Fotos con el uniforme escolar.

La imagen de la casa.

Fotos con poca ropa.

Nunca publiques fotos del menor tomando un baño.

El menor cerca del auto, en donde se puede ver la placa del auto.

Estos son algunos  datos que los delincuentes y pedófilos usarán a su favor.

No lo expongas al ciberbullying, puede que el menor aparezca haciendo algo divertido y está bien si se queda el vídeo o la foto, en la privacidad de la familia pero si traspasa esa barrera, piensa ¿cómo se sentirá él?

Es cierto que los padres están orgullosos de sus hijos y desean compartir su felicidad, quieren mostrar su desarrollo y crecimiento pero es más importante respetar su privacidad y cuidar su integridad.

Los psicólogos advierten sobre el síndrome oversharing que son  padres y madres fanáticos de las redes sociales  que comparten fotos del día a día del niño, incluso comparten fotos íntimas del menor; es la necesidad de compartirlo todo a través de las redes sociales.

Para  reflexionar

Recordemos que la familia es el modelo de socialización número uno.

Los padres deben ayudar a sus hijos a construir una  reputación digital positiva y eso empieza desde su primera foto publicada, un caso que vemos frecuentemente es que los padres opinan sobre las virtudes físicas de sus hijos, en lugar de las virtudes intelectuales o de sus valores y principios.

Recordemos que todo el material que subes a internet, deja de pertenecerte inmediatamente y pierdes el control absoluto del contenido.

No permitas que Facebook e Instagram se conviertan en tu álbum familiar.

Se debe recordar que el registro digital queda para toda la vida.

Un dato final

Morphing es una práctica en la que, las personas copian fotos sacadas de internet, realizan un montaje fotográfico para obtener una fotografía pornográfica; hazte la pregunta ¿Cómo te sentirás si encuentras una foto así con tu hijo(a)?

El negocio de la pornografía infantil es reportado en todo el mundo, hay personas que se dedican a copiar fotografías de niños y niñas a diario, luego este banco de imágenes es copiado y reproducido en cd´s que luego salen al mercado.  No permitas que las fotos que subes ingenuamente de tu hijo(a) termine en las manos equivocadas.

La seguridad de tus hijos está en tus manos.

Zoraya Mejía Jácome

Mercadóloga y publicista, enfocada en consultoría en digital, inteligencia de negocios, emprendimiento e innovación. Si te interesan estos temas y deseas compartir buenas prácticas puedes buscarme en Paper Li como Pensamiento Disruptivo y en Twitter @ZorayaMejia

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