Diseño

Enamórate del problema, no de la solución

Muchos diseñadores se apasionan con este campo al ir desarrollando su propia técnica, aman el proceso creativo, e incluso la misma producción de las piezas de diseño… y está bien, pero si solo consideramos este aspecto se puede perder la visión objetiva de nuestro campo. Para que se genere una pieza de calidad, que realmente sirva y sea funcional, nos debemos enfocar en el problema o conflicto que se esté presentando. Veamos…

La problemática tiene que ver con la audiencia, una audiencia con características específicas, y tenemos que partir de ahí. Al identificar la necesidad del target, podemos ir planeando nuestro programa de diseño. Sin embargo, el problema muchas veces es complejo y no nos resulta un proceso tan automático, si es el caso, este es el motor para desarrollar nuestro “pensamiento de diseño” que nos permite crear nuevos esquemas y buscar alternativas para resolver esa determinada necesidad.

Debemos tener claro que las personas son nuestra fuente primordial de información, por lo tanto habrá que adentrarnos a su entorno y regresar a él si lo necesitamos. Al entender su realidad, estaremos experimentando personalmente lo que vive la audiencia.

Ahora bien, sabemos que el diseño es la técnica, es la estrategia y representa la solución a cualquier ausencia de funcionalidad. Pero ojo, sin la problemática este oficio carecería de sentido. Es decir, si no hay historia que entreteja nuestro proyecto, si no tenemos argumento que le dé significado… simplemente no tenemos objeto y no tenemos nada con qué identificar a la audiencia… NO TENEMOS NADA.

El problema es lo que nos reta como diseñadores, nos genera empatía y nos hace mejores creativos porque nos motiva a innovar. Veamos. Detrás del conflicto existe el caos, y el caos viene del entorno, viene de la interacción que surge en ese determinado contexto. Es por eso que tenemos que enfocarnos o “enamorarnos” del caos, del medio y de los problemas que van apareciendo ahí, porque al aprender a fluir en estos “nudos” o ausencias de orden y sentido, podremos ofrecer mejores respuestas como profesionales y creativos que somos.

Finalmente, enamórense de la causa del diseño, no de la pieza final. La solución es una consecuencia de nuestro trabajo, de nuestra técnica.. pero si realmente desean conectar con la audiencia enamórense de su realidad.

Me despido, soy Erika. ¿Ustedes qué opinan? 

¡Hasta la próxima!

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