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Un publicitario de cincuenta y pico

Me llegó una de esas listas graciosas que suelen enviarse por WhatsApp, y que en realidad tienen algunas cosas divertidas y otras no tanto. En este caso, se trata de las “Ventajas de haber llegado a los 50 años y algo más”.

No está mal, tiene bastante humor, pero a mí se me ocurrió que si para cualquiera llegar a los 50 tiene sus ventajas, para alguien que trabaja en publicidad esas ventajas son más específicas. Así que rehice la lista para adaptarla a nuestra profesión. Acá va.

“Las ventajas de haber llegado a los 50 años trabajando en publicidad”

  1. El currículum te importa un carajo. Aunque lo actualices todo el tiempo con nuevas campañas, premios y logros varios, ya nadie te dará un nuevo trabajo.
  2. Si la agencia es ocupada por un grupo comando y formas parte de los rehenes, estarás entre los primeros en ser liberado. Lo mismo sucederá si una reunión se extiende más allá de un horario razonable: alguien va a sugerir que te vayas a tu casa.
  3. No tienes que ceder tu asiento a ningún anciano. Porque, francamente, eres uno de ellos. Esto también es cierto en reuniones en la agencia, con clientes o no. Siempre habrá un alma caritativa que te sentará cerca de la pantalla del proyector para que puedas ver algo, y hasta te ofrecerá café.
  4. Ya no eres hipocondríaco; ahora sí estás enfermo. Y ante el menor síntoma de un malestar (un estornudo, una tos) la persona más solícita, que en general es de Cuentas, te recomendará que no trabajes más.
  5. Ya no tienes que aprender nada. No, mentira, y aquí me pongo serio: siempre se puede aprender algo más y negar esa posibilidad es negar mucho más que eso. Escuchen, aprendan, nunca dejen de crecer.
  6. Tus articulaciones pronostican el tiempo mejor que los meteorólogos. Esto es muy útil cuando se planea una filmación al aire libre: la productora te pregunta directamente si va a llover o no.
  7. Todos te cuentan los secretos de la agencia porque saben que diez minutos después no los recordarás. Y no hay peligro de que se los cuentes a tus amigos de tu misma edad porque ellos tampoco se acordarán.
  8. Tu cantidad de neuronas ha alcanzado su máximo, y esa cifra te resulta manejable: puedes pensar ideas sin que nada te interrumpa porque ya no tienes la capacidad de pensar en más de una cosa a la vez.
  9. Puedes vivir sin sexo, lo que ya no te expone a las muchas tentaciones que abundan en una agencia de publicidad. Eso sí: no puedes vivir sin tus anteojos.
  10. Si haces una fiesta, tus vecinos ni se enteran. Y en la fiesta de fin de año de la agencia (o en cualquier fiesta, en realidad) te dan permiso tácito para retirarte temprano.
  11. Tu ropa jamás pasa de moda. Porque nunca estuvo muy de moda que digamos, y la verdad es que no vas a cambiar ahora.
  12. El orden de tus pecados capitales ha cambiado; por ejemplo, y esto ya se ha mencionado en esta lista, el lugar de la lujuria ahora lo ocupa la pereza.
  13. A la mayoría de tus amigos no le importará recibir esta lista graciosa a las 5 de la mañana. Casi todos estarán despiertos. Igual que tú.
  14. Dentro de muy poco tiempo, no recordarás dónde leíste esto. No importa: yo tampoco.
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Roberto Patxot

Trabaja en publicidad desde hace más de 30 años, y no tiene ninguna intención de parar. Gran parte de su carrera la realizó en OgilvyOne, donde llegó a ser Director Creativo Regional. Fue jurado en casi todos los festivales publicitarios; ha dado (y da) charlas en varios países de América Latina. Hoy se desempeña como Director Creativo en Ogilvy Argentina, y escribe sobre aquello que le gusta: publicidad, claro, pero también cine, libros, música y otras cuestiones. Padece de una rara versión del Síndrome de Tourette, que lo lleva a compartir con frecuencia chistes tan faltos de gracia como irritantes.Sígueme en twitter: @robertopatxot

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