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Del Síndrome del influencer al Personal Branding

Con la revolución digital han surgido cada vez más y mejores influencers y microinfluencers, nos referimos a aquellas personas con un fuerte número de seguidores que han ganado credibilidad sobre ciertos temas como salud, belleza, deporte y se están convirtiendo en la imagen de diferentes marcas nacionales e internacionales.

En México el 85% de las personas sigue a influencers a través de las redes sociales. Ante la gran exposición de contenidos que reflejan un estilo de vida perfecto, con viajes, eventos privados, comida deliciosa y un sinfín de regalos de patrocinadores, es normal para nosotros querer adoptar conductas similares y proyectar nuestro estilo de vida. Admitámoslo, ¡TODOS hemos querido ser influencers alguna vez!

No obstante, en ocasiones este deseo va más allá y al no conseguir el impacto esperado, vamos generando poco a poco, un resentimiento constante que esconde un trasfondo psicológico de una necesidad insatisfecha, esto puede generar sentimientos como el odio, la envidia o la soberbia.

Cuando odiamos a alguienodiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros“. –Herman Hesse en Demian.

Los seres humanos tenemos la inherente necesidad de expresarnos, la soberbia nos impide aprender y avanzar, es vivir uno mismo creyéndose mejor que los demás, con más capacidades y habilidades, sintiéndose merecedor de algo pero sin trabajar lo suficiente para conseguirlo.

¿Alguna vez has pensado lo siguiente al escuchar o leer un contenido?

  1. ¿Qué me van a enseñar a mí?
  2. Yo podría haber escrito esto o algo mejor.
  3. Yo debería ser reconocido por lo que sé, por lo que hago o la imagen que proyecto.

Estas tres premisas se pueden contrastar analógicamente, con las tres categorías de insights del consumidor.

La primera podría constituir un insight (superficial), es decir, una nueva conducta consciente identificada en la actualidad; la segunda, un under insight (debajo), algo que se encuentra en la mente subconsciente dotado de una carga emocional; mientras que la tercera, corresponde a un deep insight (profundo) el cual, va más allá y se encuentra en el inconsciente, la mente más primitiva y compleja.

El poder conocer  estas conductas nos lleva a comprender por qué sentimos lo que sentimos. Si te identificaste con alguno de estos supuestos, puede ser que estés pasando por una crisis de identidad o, quizás, por “el síndrome del influencer”.

Sin embargo, no todo es color de rosa. Hay que reconocer el esfuerzo y dedicación de los influencers, pues para ellos, es un trabajo de tiempo completo y la clave está en la perseverancia.

Todos deseamos hacer de nuestra pasión nuestra profesión, pero hoy, quiero invitarte a reflexionar y cuestionarte: ¿Cuál es mi roll? ¿Qué deseo proyectar como persona y profesional?  Me considero: influencer, profesionista o emprendedor.

Si tu respuesta es influencer, adelante, enfócate en ser el mejor, en ser auténtico, en crear contenidos y proyectar un estilo de vida. Identifica a tus seguidores e invierte en ti para generar audiencia, volverte atractivo a las marcas y, ¿por qué no? crear tu propia marca.

Si tu respuesta es profesionista, emprendedor o empresario, detente un momento, quizás es tiempo de cambiar tu discurso, de dejar atrás el “síndrome del influencer” y proyectarte a través de estrategias de personal branding como un líder que genera valor.

Una buena marca personal comienza con un buen diseño, así podrás dar a conocer tus conocimientos de forma profesional y convertirte en una autoridad digital. Es importante atraer a una comunidad social de calidad con intereses afines mediante la segmentación, para posteriormente, persuadir a tus seguidores o a tu público objetivo, sobre tus productos o servicios.

Una frase que mencionaba Alex Berezowsky esta mañana en su curso para crear tribus digitales y comercializar productos online dice más o menos así: “Si ves una luz, síguela, porque si no la sigues, seguirás en la melancolía de saber que esa pudo haber sido tu estrella”

Entonces, identifica cuál es tu roll y enfócate en proyectarlo de la manera adecuada. Conoce cuáles son tus capacidades y destrezas, aquello que haces mejor que los demás, aquello que te apasiona pero que además genera VALOR.

La era digital ya llegó y si haces algo muy bien, es casi seguro que te van a buscar. Si no obtienes la respuesta esperada, no significa que no te vean, sigue plantando las semillas porque el subconsciente está despierto cuando la mente consciente duerme. No temas, mira a tu alrededor para descubrir quiénes ya dieron ese primer paso y recuerda que el secreto del éxito es la constancia.

Como decía Charles Chaplin: “Luchad para vivir la vida, para sufrirla y para gozarla. La vida es maravillosa si no se le tiene miedo”

AUTOR

Alejandra Cerecedo Constantino:

Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad Veracruzana (UV),
Estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Cursó el programa Technology Entrepeneurship de la Universidad de Stanford,  
Master en Alta Dirección por la Organización Continental de Excelencia Educativa (ORCODEE) 
Brand manager en Connect congresos de Grupo Traveo
Directora de Relaciones Públicas en la Agencia Asertiva Entretenimiento. 
Columnista en The Mexican Times y en www.alejandraconst.wordpress.com
Twitter: @alejandraconst
Instagram: @alejandraconst06
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One Comment

  1. Hola! Alejandra, muchas gracias por tu post, es de mucha ayuda para comenzar a formar una idea de personal branding, y a idealizar mas el concepto de tribus digitales, lindo post. Mucha suerte y Saludos. RoD

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