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El niño huichol de Movimiento Ciudadano y la propaganda electoral

Cuando en los días cercanos a la navidad el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación prohibió la propaganda del partido Movimiento Ciudadano por utilizar a un niño huichol en el camino a las ominosas elecciones de este año, lo hizo basándose en un argumento poco convincente: la supuesta vulneración de los derechos de niños y adolescentes. No quedó más que pensar en la demagogia que, como siempre, hace su irrupción en todos aquellos políticos defensores de un sistema que parece caduco y que está rebasado por sus propias mentiras.

Uno de los discursos favoritos de los gobernantes, en especial del PRI, es cómo se está forjando y apoyando a la juventud que habrá, a su vez, de salvar al país de males y peligros no definidos aún, pero que basándonos en el panorama actual son esos mismos políticos de siempre y en especial del partido en el poder.  Los derechos de niños y adolescentes son vulnerados todos los días y más durante este sexenio, cuando el número de infantes desaparecidos y de jóvenes mujeres asesinadas es el más alto de la historia contemporánea de México.

¿En qué afecta que un niño salga cantando y bailando una sencilla y repetitiva cancioncilla que promueve a un partido que no es el oficial? Valdría la pena también que bajo la argumentación de los derechos de los niños se revisaran otros mensajes comerciales, por ejemplo, se me viene a la mente de manera inmediata la del promocional de Izzi del niño vestido de negro de la misma manera que el protagonista del Señor de los Cielos, y volando un monitor en pedazos, porque los niños merecen un acceso a una programación especial. La falta de congruencia del publicista y la marca en este caso es insultante.

La ofensa, en último de los casos, en la propaganda de Movimiento Ciudadano es, quizá, para los grupos de indígenas de la nación porque este niño viste con ropas que semejan las del pueblo Huichol y entonces, en un subtexto muy profundo y racionalizado, vuelve a surgir esa visión novohispana de los pueblos nativos como infantes que tienen alma y debemos orientar, pero no creo que ninguna de las dos ideas se encuentre realmente detrás de la decisión del TEPJF. La razón para la prohibición de los niños usada como pretexto para sacar este spot de propaganda política es la gran popularidad que tiene.

Los encargados de crear este mensaje tomaron como punto importante de su idea el crear un mensaje que fuera memorable más allá de sí el mensaje o el producto es bueno. La imagen del niño resulta muy simpática y la música terriblemente pegajosa llamando la atención no sólo de quienes se quejan de la falta de una verdadera propuesta ideológica en el mismo, si no de jóvenes y no tan jóvenes, sin encasillarlos generacionalmente pero si en la apatía por la política y la partidocracia que existe entre la mayoría de los mexicanos, pero que se han volcado creando Memes y Mix de la propaganda y que están en todas las redes sociales, esparciendo para bien o para mal el nombre de la fuerza política detrás de la propaganda. Incluso la historia, verdadera o ficticia de Yuawi López, sólo hace engrandecer al talentoso niño y al partido que lo utilizó para promover su imagen hacía las elecciones de 2018. Movimiento Ciudadano sin candidatos visibles, ni propuestas claras ha logrado posicionarse en la mente de los jóvenes votantes mucho mejor que cualquiera de los partidos grandes.

Hoy la ciudadanía tiene más en la mente a Yuawi López aún desconociendo su nombre que a muchos de los mal llamados políticos populares del país.

Otra cosa cierta resulta que la única frase que podría tener un tinte político en el spot es la de El futuro está en tus manos, un lugar común que utilizan desde Morena hasta el PRI, pasando por toda la cromática que es la política nacional.

Al publicista de Movimiento Ciudadano o le quedó claro que los discursos políticos están tan manoseados que mejor: Na, na, nana. O realmente carece de cualquier idea creativa en texto, lo cual es muy cuestionable ya que Movimiento Ciudadano se ha caracterizado en sus campañas nacionales por crear mensajes que son fácilmente recordados, de manera inmediata y en el futuro.

Desde mi punto de vista, el Na na nana, es sencillamente una propuesta para enfrentar la palabrería hueca de toda la propaganda política electoral, con la ventaja de que no tenemos que escucharla de pedantes seres humanos o sus esposas, aún más pedantes y de una manera que resulta simpática y fresca por lo maniquea.

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Armando Enríquez Vázquez

Productor de televisión, escritor desde hace más de veinticinco años, columnista en diferentes publicaciones virtuales e impresas. Oriundo y transeúnte de una de las ciudades más pobladas del mundo de la que estoy orgulloso. Mis encuentros y desencuentros con la publicidad se han hecho muchas veces desde el terreno del receptor del mensaje y no del emisor. Me ocupan entre otras cosas el futuro de los medios, el abuso de la palabra creatividad y el desarrollo de contenidos atractivos en diferentes medios. Sígueme en twitter: @cernicalo

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