Literatura

Creando Palabras

Como todo niño desde pequeño me ha gustado jugar con las palabras, unirlas para componer nuevas, ponerle letra a las canciones, trabalenguas, hablar al revés, doblaje a los anuncios de la tele, apodar a mis amigos, imitarlos, entre muchas otras más; fueron parte fundamental en mi primer lustro de vida.

Conforme pasó el tiempo, aprendí que todas mis manías apócrifas infantes tenían un nombre: palíndromo, oxímoron, anagrama, bifronte, capicúa, parodia, onomatopeya, sátiras, y una infinidad de términos sustentaban que aquellas chiquilladas no eran del todo inventos.

Para mí, Twitter es una enorme conversación y una fuente incesante de inspiración y palabreo. En años recientes comencé a seguir a varios palabristas con quienes he desarrollado un gusto por el léxico; descomposición etimológica y el desarrollo de nueva terminología a partir de ello, y es que estudiar la raíz de algo, es indagar en su historia y así saber de dónde proviene y hasta qué lugar puede llegar.

En la política se dice “divide y vencerás” y si bien este concepto se refiere a una táctica para vencer al contrincante, puede ser aplicado a cualquier aspecto de la vida, al masticar grandes bocados en piezas minúsculas y digerirlas mejor.

Escrita o hablada, la palabra nos permite transmitir ideas al mundo entero, usamos el lenguaje para comunicarnos; pero éste es tan dinámico que siempre cambia constantemente. A diario se estampan nuevas palabras en nuestros muros de Facebook y otras muchas más caen en desuso o se vuelven obsoletas. Una irrefutable prueba que la lengua está en manos (o boca) del hablante es Cervantes que lo retrata muy bien en su Quijote:

 “La pluma es lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos” Don Quijote de la Mancha.

¿Qué es mejor entonces, decirlo correctamente y que nadie nos entienda o crear mensajes realmente efectivos?¿Acaso descomponer el idioma ya establecido es incorrecto? Yo no lo creo, por el contrario, esto nos permite ampliar sus posibilidades.

Obedecer solamente a la academia puede ser útil, pero hasta estas mismas requieren de constante revisión. Es el caso de reciente de la RAE, que recibió fuertes críticas por incluir una polémica definición de una palabra. Es obligatorio sensibilizarse a los tiempos modernos en todo sentido y que la riqueza de la lengua cambie conforme la situación actual.

Otro caso muy común es el rigor ortográfico. Esta norma de escritura es valiosa pero a veces se convierte en una camisa de fuerza que nos impide ser libre; la publicidad requiere dar paso al caos, al desorden, al lío y al laberinto, sólo de esa forma podremos enriquecer el mensaje.

Siendo creativo, en mi trabajo diario le saco mucho jugo a estas superposiciones, a veces logro algo concreto y otras ocasiones ni fragua, pero al menos crear palabrejas me resulta sumamente divertido.

Considero que al final todo es cuestión de contexto, si funciona en ese momento y lugar, dale. Si no tienes palabras para describirlo, hazlo con sonido; si no existe ese sonido, hazlo imagen y si no existe nada de lo anterior, invéntalo, lo conveniente es determinar el fondo para encontrar la forma.

Dicen que las personas curiosas son más felices, yo pongo en duda este axioma y estoy en busca de develarlo. Pero ya hablé mucho, mejor sígueme en Twitter y hagámonos de palabras.

Will Soto Bastidas

Comunicador Gráfico, creativo y pseudo músico. Nacido en Culiacán, Sinaloa con más de 10 años de carrera como comunicador. He trabajado en diferentes agencias y actualmente soy Director Creativo en Publycom Marcas para cuentas como Coppel, SuKarne, Ford, Lincoln, Pakmail, Zulka, Dportenis, Isla Cortés, Gobierno del Estado, Grupo Panamá entre otros. Amo la playa, beber cerveza y escuchar buenos vinilos. Puedes seguirme en Twitter bajo tu propio riesgo: @wsotobastidas

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