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Un contenido sin estrategia u objetivo, ¿se debe publicar?

La semana pasada me contactó un posible cliente para que le ayudara con la estrategia digital para el posicionamiento de su aplicación. Como siempre lo hago, tuvimos una reunión en la que por varias horas hablamos sobre su aplicación, qué hacía y a quién iba dirigida; lo que yo hacía y cuáles eran mis sugerencias, concluyendo en hacerle una propuesta y empezar a trabajar lo más pronto posible (su fecha de lanzamiento es el 28 de febrero, así que desde mi punto de vista había mucho por hacer). Muy diligentemente me puse a trabajar en una propuesta (debo de decir que bastante chingona) para poder lanzar su aplicación, la cual me interesó desde el minuto uno, así que estaba bastante emocionada por ser parte de ese proyecto.

Nos volvimos a reunir el lunes 12 de febrero y cuando le doy la propuesta me comenta que sí le gusta pero se sale de su presupuesto (que a todos nos ha pasado más de una vez, así que no fue tanta mi sorpresa), y que en realidad en lo que quiere que le ayude es en lanzar un artículo hablando sobre el 14 de febrero, de sus orígenes y lo maravillosa que es esta fecha (literal un artículo lleno de corazones y romanticismo) con el objetivo de incrementar su base de datos para el lanzamiento de la aplicación. Cabe mencionar que la aplicación está enfocada a emprendedores, por lo que el contenido no se me hacía relevante, además de mencionarle que hacer una contenido para lanzar en dos días y esperar que tuviera éxito, era igual de probable a que nos ganarnos la lotería en ese momento.

Para no aburrirlos con más detalles de nuestra conversación, esta persona publicó el artículo (en contra de mis mejores recomendaciones), lo subió en sus redes sociales y dejó que Internet hiciera lo suyo. No fue mucha mi sorpresa cuando me llamó al día siguiente para preguntarme por qué su artículo no había tenido la respuesta que pensaba. Siendo muy honesta, le di mi punto de vista: el artículo, aunque pudo haber sido muy bueno, no era de  interés para su mercado meta, se publicó en redes sociales el mismo 14 de febrero y probablemente la segmentación que hizo en Facebook no había sido la correcta. Después de hacerle de psicóloga y escuchar sus miedos, dudas y frustraciones relacionadas con el lanzamiento de su aplicación, me cayó el veinte de que más de una persona busca una solución fácil y rápida para sus necesidades digitales.

No es la primera vez que me pasa una situación similar y tampoco es la primera vez que no estoy de acuerdo en crear contenidos sin antes haber creado una estrategia. Muchos emprendedores y dueños de pequeños negocios ven las redes sociales como la mejor opción para darse a conocer, de vender su producto y conseguir un gran número de seguidores y clientes en muy poco tiempo, y cómo éstas están disponibles para todos con ingresar un correo y una contraseña no creen necesitar ayuda. Esta reflexión me recordó la siguiente pregunta “Si un árbol se cae en un bosque y no hay nadie cerca, ¿hace ruido al caerse?”; la verdad no recuerdo la respuesta filosófica a esta pregunta, pero me hizo pensar, en si un contenido se publica sin estrategia y objetivo, ¿realmente se debe de publicar?

Para muchos la respuesta es obvia y también lo es para mí, pero he escuchado tanta veces comentarios como “No importa, hay que publicarlo para que cuando nos busquen vean que sí subimos contenido” o “Hay que crear un contenido de esta fecha importante por que se convertirá en tendencia (o mejor dicho, subámonos al tren del mame)”, lo que hace que mi cerebro entre en un estado catatónico en el que no procesa bien la información proporcionada, entra en modo seguro e intenta hacer entender a la otra parte la importancia de contar con una estrategia. Para los que nos dedicamos a esto, sabemos que publicar sólo por publicar no tiene ningún sentido. Es como el consejo de nuestra abuela,  si no tenemos nada bueno que decir, mejor no digamos nada.

Mi moraleja de esta semana es que siempre nos vamos a topar con personas que quieren una solución rápida, bien hecha y barata, enfrentándonos al reto desde nuestra trinchera de mercadólogos, creativos y publicistas de resaltar la importancia que tiene una estrategia bien desarrollada para el cumplimiento de objetivos. Hacerle ver a nuestros clientes que lo barato sale caro y que la inmediatez de la comunicación en línea no está relacionada con la inmediatez de los resultados; y para los que buscan éstas soluciones rápidas, lo que les puedo recomendar es háganle caso a los que saben, se ahorrarán dinero y frustraciones, y en una de esas hasta consiguen los resultados que quieren.

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