Marketing Político

Utilizar la psicología y el marketing para hacerse del poder

La política no solo es la ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados, es también, entender y solucionar los problemas de un pueblo, direccionarlo por los caminos del progreso, a los países y a los conciudadanos; este acto debe estar exento de malos artificios y de corrupción, sin embargo la realidad nos hace mirar algo diametralmente opuesto.

Las empresas públicas o las que deberían ser la gallina de los huevos de oro de todo estado, se han convertido en una cuota política que muchas ocasiones (si no son todas) ponen a verdaderos jinetes del apocalipsis a dirigirlas rumbo al fracaso a cambio de que se conviertan, las empresas, en chequeras particulares de caprichos a nivel de directores, amigos, familiares y asesores de algún mandatario cualquiera.

Al ser ésta una situación generalizada (salvo honrosas excepciones) y al entender que vivimos en países abarrotados de prácticas políticas clientelares, se han creado ministerios y empresas públicas a millares surgir, sin una motivación real salvo la verborrea de algunos corruptos y corruptores que piensan en el pueblo como una alcancía, para cubrir la necesidad de dar empleo a las cuotas políticas y a los votantes a costa de engordar al estado hasta convertirlo en obeso.

Hoy vemos indignados las denuncias de corrupción en varios países lo que nos lleva a pensar que es una práctica generalizada, mandatarios que pierden la cordura y el decoro para decir que ni ellos ni su equipo son culpables, que son las empresas corruptoras las malas, o para indicar que ese dinero no perjudicó al país, tratando de defender lo indefendible.

Utilizar la psicología y el marketing para hacerse del poder y mantener este statu quo y que luego aparezcan los estrategas para hacer comentarios de cómo crearon un alcalde o un presidente. Un caso muy visible es el del consultor político Jaime Durán Barba, asesor del presidente argentino Mauricio Macri, quien declaró “…He tenido éxitos a veces descomunales, la última elección del alcalde de Quito. Fue insólita, Mauricio Rodas, un chico que casi no conocía Quito…” Refiriéndose al trabajo de asesoría que realizó para poner al alcalde de la capital del Ecuador, solo es una muestra de que esta corrupción ya no solo es de general aceptación sino también de aprobación incuestionada.

Los pueblos que no tienen valores están destinados a sucumbir, y si los grandes políticos no conocen ni el significado de esa palabra es labor de los profesionales y del pueblo llano hacerla vigente y exigir su práctica, solo así podremos enfrentar días mejores.

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