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Diferencias que importan

Hace ya más de cuatro meses que no tenía ninguna entrada en y si algunos de ustedes lo extrañaban, yo era el que más. Así que hoy, me dispongo a regresar a escribir religiosamente (o casi, nunca se sabe) los jueves porque más que un propósito de año nuevo, este espacio se ha convertido en mi psicólogo personal y en el sitio a donde algunos tantos, cada jueves vienen a curiosear para ver qué carajos trae este señor en la cabeza.

De hecho, creo que no había escrito (no es excusa) porque justamente, andaba con muchas cosas en la cabeza que no había ordenado y entonces estaba como en pausa..

Pero bueno, acá estoy otra vez un poco más ordenado y con ganas de escribir.

Hace mucho que vengo pensando en el concepto de liderazgo, en oposición al término de “jefe” y a pesar de que para muchos el tema puede parecer algo trillado, lo que yo quisiera es dar mi versión de lo que hoy, después de casi 25 años trabajando en el medio publicitario puedo entender de ambos conceptos, sobre todo no para aquellos que tienen claras las diferencias, sino para los que todavía están muy nuevos como para darse cuenta que los dos términos, son muy pero muy diferentes y que sepan que a uno hay que huirle lo más rápido que se pueda, mientras que al otro hay que aprenderle todo lo que se pueda.

Hay por ahí una frase que dice “work hard and be nice to people”. Esta se ha convertido en uno de mis mantras personales. Desde hace mucho. Yo siempre he pensado que no hay que pisar ni maltratar a nadie para llegar a donde quieres llegar. Al contrario, si en el camino puedes ayudar a alguien, o a muchos, de alguna manera, eso te va a ser recompensado más adelante. Y nunca lo he hecho por la recompensa, simplemente porque me parece que así se debe comportar cualquier ser humano en su condición de ser humano.

lider

En mi carrera he tenido jefes y líderes. A los jefes les aprendí como no quiero ser y de los líderes quise copiarlo todo. Su empuje, su forma de defender a la gente, su pasión, su inventiva.

Porque lo que he aprendido es que un jefe impone y se impone. No tiene ningún miramiento para hacer sentirle a sus “subalternos”, a “los de abajo” (nunca a sus superiores) quién tiene el poder, quién es el que manda. Lo que hace un jefe es ordenar. Y si alguien lo cuestiona, inmediatamente cae “en la lista negra” porque un jefe no quiere gente que ponga en duda sus órdenes, lo que busca es tener soldados que obedezcan a ojos cerrados lo que él pide.

En cambio, un líder convence. Convence con sus acciones, con su ejemplo, con su pasión, con su experiencia. Un líder inspira a la gente de alrededor, sin importar si el inspirado es un trainee o el CEO de la compañía. Un líder propone a través de su experiencia pero escucha. Escucha a quienes tengan diferentes visiones para poder hacer un equipo más sólido y propuestas más heterogéneas. Un líder siempre trabaja en equipo.

Un jefe infunde miedo. A través de amenazas y gritos y espera que se le obedezca a toda costa. Evidentemente no habla con sus subalternos porque no siente que tenga nada que aprenderles y entonces crea una barrera de comunicación entre él y la gente que trabaja para él.

El líder genera empatía. Todos confían en él porque empodera a las personas para que aprendan de sus propios errores y crezcan. Un líder inspira a su equipo a tomar las mejores decisiones. El líder emana cercanía, la gente siempre quiere su opinión y apoyo porque está abierto al diálogo y todos saben que la interacción con él seguramente será fructífera en cuestión de aprendizaje.

Un jefe cree saberlo todo y jamás aceptará si comete un error. De hecho el jefe siempre está buscando culpables cuando algo no se ha desarrollado como él quiere o cuando alguien ha cometido un error para poder señalarlo y ponerlo como ejemplo de lo que se hace mal. Para un jefe siempre habrá un culpable específico. El jefe no cree en el concepto de equipo. Porque el equipo es él. Los éxitos son solo atribuibles a él, mientras que los fracasos se deben a la incompetencia del equipo que tiene debajo.

Un líder sabe que hay mucho que desconoce y por eso siempre está abierto a escuchar y a aprender de todos. El líder sabe quién cometió un error pero nunca la va a señalar ni a ponerlo en evidencia. Al contrario, el líder va a ayudar a resolver el problema y nunca va a tomar el crédito por ello. De hecho, ayudará al responsable de éste a entender la causa de su error e intentará orientarlo para que no vuelva a cometerlo. Un líder trabaja en equipo y sabe que los éxitos son de todos, porque cada quién aporta de manera muy distinta en un equipo, porque sin un engrane, por más pequeño que sea, una máquina puede dejar de funcionar. El error, y ese sí se lo atribuye un líder, es que el equipo se quede corto, que no tenga suficiente motivación para hacer trabajo extraordinario.

lider

A un jefe no le interesa enseñar. De hecho, mientras menos enseñe es mejor porque así se queda él solito, allá en la cima. Un jefe jamás va a decirle a nadie cuál ha sido el secreto de su éxito. Un jefe jamás aceptará que puede aprender algo de sus subalternos. Y ya lo había dicho antes, un jefe quiere contratar a gente que no piense, a gente que pueda mandar.  Desgraciadamente, un jefe forma mediocres que para lo único que sirven es para seguir órdenes.

En cambio un líder es un maestro. Después de todo, sus años de experiencia lo han colocado en esa posición. Y enseña con congruencia, con ejemplo. Un líder busca desarrollar todos los skills de su equipo para que en un futuro, los integrantes del equipo sean mejores que él. La tarea de un líder es hacer que todos alcancen su máximo potencial. El líder motiva al equipo para que cada proyecto sea un aprendizaje y todos tengan ganas de hacerlo lo mejor que se pueda. El líder logra el compromiso de todos los que trabajan con él. El líder se quiere rodear de gente mejor que él porque así él también aprende y el talento de todos en conjunto lo llevará a tener proyectos más exitosos.

Es muy difícil que un jefe se sepa el nombre de “la perrada” porque ellos no son importantes, al fin y al cabo, ellos están para obedecer y ejecutar y son reemplazables cualquier día que se les antoje prescindir de ellos. Por eso es que los jefes no son tan populares (por no decir que la gente odia a los jefes). Un jefe utiliza a la gente a su conveniencia y trata a todos como un número más.

Un líder llena de pasión y lealtad a su equipo porque trata a las personas como personas. Si bien no se vuelve “el amigo del alma” de todo el mundo, por lo menos conoce sus intereses personales y sus motivaciones de manera genuina, nunca por conveniencia y los respeta con todos sus defectos y virtudes e intenta que esas diferencias aporten de manera positiva al desarrollo del equipo.

El jefe promete cosas sin fundamentos. Sin ningún interés verdadero en las necesidades de las personas. La palabra de un líder es su más fuerte moneda de cambio. Un líder hará lo que sea necesario por que lo que sea que le haya prometido a alguien, se cumpla.

La gente huye de los jefes. En cambio todos quieren estar cerca de un líder. Un líder atrae talento. Ya sea por cómo hace crecer a la gente, por el respeto que genera o por el valor que aportan en el trabajo y en el enriquecimiento de la vida de los demás.

El líder forma otros líderes. El jefe solo forma su carrera propia.

Así que si han llegado hasta acá, les digo que hay que aprender a ver a quién le reportas. Si es un jefe, lo que debes hacer es salir corriendo de donde estás. Si tienes un líder, lo que debes hacer es agradecer que lo tienes y tratar de aprender todos los días, porque un líder te va a ayudar a formar tu criterio y tu futuro. Te va a ayudar a crecer y cuando te des cuenta; también te habrá enseñado a formar a tu equipo, a respetarlo y hasta ser mejor persona.

Lo dijo Gandhi alguna vez: en la vida hay que brillar, pero sin apagar la luz de nadie.

Feliz jueves tengan todos. Estoy de regreso.

Luis Elizalde

Executive V.P. Chief Creative Officer.
Saatchi & Saatchi México. Sígueme en @luisfelizalde

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