Televisión

Mi análisis de contenidos después de ver Enamorándonos

Una de las primeras enseñanzas que me compartieron mis profesores de la carrera de Comunicación y Periodismo fue: Cuando se trate de contenidos, tienes que ver de todo. Y realmente se referían a TODO, ya que en la carrera hicimos diversas reseñas y críticas a contenidos que iban desde el Libro Vaquero, hasta Big Brother. Con el paso del tiempo, esto se convirtió en una práctica común en mi vida profesional, y más aún cuando terminé por dedicarme a la publicidad. Por este motivo decidí tomar el reto de ver Enamorándonos por un par de semanas para analizar sus contenidos, y esto fue lo que encontré.

¿Qué diablos es Enamorándonos?

Por si no lo sabes, y no te culpo de ello, Enamorándonos es un programa de televisión transmitido por televisión abierta, donde un panel de “gente real”, llamada “amorosos”, espera a sus “flechados”, los “televidentes”, para salir en una o varias citas con la finalidad de encontrar al amor de su vida. En esencia parece un programa más, sin embargo, hay algunos aspectos que lo han convertido en uno de los contenidos más vistos en la televisión nacional de México.

El programa donde puedes cumplir tu sueño: Ser YouTuber  

Lo primero que llamó mi atención cuando vi este programa, y quizá lo más relevante, es que se nota que los productores estudiaron las características de los millennials para sacar provecho de su gusto por los YouTubers, ya que este grupo de comunicadores digitales se han caracterizado por aparentar un éxito fortuito sin ningún tipo de trabajo o esfuerzo por detrás, algo que parece llamar la atención del público millennial, al ser una generación hambrienta de fama y reconocimiento, pero sin seguir el “orden preestablecido”.

Y justamente eso, fama y reconocimiento “fortuito”, es lo que ofrece este date show a sus televidentes, ya que basta con ver un par de episodios para darte cuenta que, por sus acciones, nadie de los que están sentados en el panel tienen la intención de encontrar “el amor”, al contrario, es evidente que su objetivo principal es convertirse en influencers del sector social que los ve, para llevar un estilo de vida que sea recompensado con patrocinios o presentaciones. Algo así como el efecto “Mars”, donde “la escuela o los estudios no son necesarios para ser exitoso en la vida”.

La “fama”, un mejor pago que el dinero

Una muestra de esto es todo el marketing que rodea al programa, ya que basta con hacer un par de búsquedas en la web para saber cuándo y dónde se presentarán los amorosos, quienes suelen sacar provecho de su “fama” en bailes o ferias populares. Asimismo, su participación ha provocado que algunos de los personajes más icónicos del show alcancen grandes cifras de seguidores en redes sociales, lo que termina siendo muy atractivo para ellos tanto dentro, como fuera del programa.

Es decir, que tanto para los panelistas como para el público televidente, la mejor paga o recompensa que pueden tener es el acceso a la “fama” y al reconocimiento fortuito por haber aparecido en un programa donde, aparentemente, sólo iban a buscar el amor.

Un experimento peligroso

Sin embargo, poner a “gente real” en la televisión y exponerlos a una serie de situaciones no le ha dejado la mejor experiencia a la televisión, pues basta con recordar programas como Big Brother o Jersey Shore para recordar qué es lo que sucede cuando “no tienes el control”, y aunque Enamorándonos no es un reality show per se , sí me tocó ver en esas dos semanas más de una situación donde se comunicaron contenidos relacionados con el machismo o clasismo, y que si bien no fueron explícitos, no dejan de ser peligrosos para una sociedad que lucha día a día para tratar de evolucionar y dejar atrás las prácticas que le hicieron tanto daño a nuestro país.

¿Por qué no apostarle realmente al amor?

Esta fue mi experiencia con el show, quizá equivocada, quizá cegada por mi ojo publicista. Sin embargo, cuando vi el programa mi primera pregunta fue: ¿Por qué realmente no apostar por el amor? Es decir, por qué los productores de televisión no han pensado en hacer contenidos positivos a nivel nacional y en las cadenas más importantes de México, donde en verdad se hable del amor, no solo de pareja, sino en toda su extensión, ya que al hacerlo, creo que realmente estarían siendo disruptores, llamando la atención de una sociedad que está ávida de buenas acciones, de ver un cambio de paradigmas, y de conocer el verdadero poder de cambio que pueden tener los medios de comunicación.

Daniel Robledo

Híbrido de publicista y comunicólogo, con mucha pasión por contar historias. Estudioso de la cultura digital, y apasionado por el desarrollo de contenidos aplicados a la tecnología y actualidad. Por el día me visto de creativo, pero por las noches puedes leerme bajo el pseudónimo de @WarioDan.

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