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Probablemente el mejor pitch de la historia

Para ganar un pitch, se necesita ingenio y un poco de teatro.

Peter Marsh era un célebre publicitario inglés que murió a los 85 años, en 2016. Fue cofundador y presidente de la agencia Allen, Brady & Marsh (ABM), una de las más exitosas de Gran Bretaña en las décadas de 1970 y 1980. Marsh, que había sido actor, era muy conocido por ser un tipo ostentoso y llamativo; poseía además habilidades musicales y teatrales, que desarrollaba en reuniones con sus clientes en las que a veces aparecía con un vestuario especial y cantando.

Las situaciones donde más desarrollaba estas aptitudes eran los concursos de agencias, lo que llevó a ABM a ganar las cuentas de, entre otras, el Milk Marketing Board, Midland Bank (hoy HSBC), B&Q, cerveza Harp, Weetabix y Guinness. Hay dos concursos, los de Woolworths y British Rail, que dieron lugar a historias espectaculares.

El pitch de Woolworths fue en 1981. Marsh y su colega Rod Allen llevaron a los clientes a un teatro y les cantaron una canción mientras Marsh se quitaba su traje para quedar vestido con ropa blanca y llena de lentejuelas (quería decir que el viejo Woolworths debía quedar atrás para revelar uno nuevo y brillante). El cliente cuestionó la capacidad de la agencia para manejar una cuenta tan gigantesca, por lo que Marsh tomó prestada la agencia de un amigo suyo, que era más grande, y la hizo pasar por la suya. Ganó el pitch.

Pero la mejor historia, sin duda, es la de British Rail. Sucedió en 1977 y el pitch era contra Saatchi & Saatchi. El equipo del cliente, liderado por su entonces presidente, Sir Peter Parker (sí, se llamaba igual que Spider-Man) llegó a la recepción de la agencia para la presentación de la campaña; allí se encontraron con una malhumorada secretaria que se estaba pintando las uñas mientras fumaba un cigarrillo. “¿Cuánto tiempo tendremos que esperar?”, preguntó Parker. “No sé”, fue la lacónica y tajante respuesta de la mujer.

Los ejecutivos de British Rail se quedaron esperando en la recepción, llena de ceniceros repletos de colillas, tazas de café semivacías y sucias y revistas desparramadas por el suelo. Finalmente se hincharon las pelotas y, furiosos, se dispusieron a marcharse. En ese momento se abrieron las puertas de la sala de reuniones y apareció Marsh con su equipo. “Ustedes acaban de ver lo que la gente piensa de British Rail”, les dijo. “Ahora vamos a ver lo que podemos hacer para corregirlo.”

ABM ganó el pitch, el más grande en la historia de la publicidad británica. Se necesitaba ingenio para ganarlo. Y también un poco de teatro.

(Fuente: telegraph.co.uk)

Roberto Patxot

Trabaja en publicidad desde hace más de 30 años, y no tiene ninguna intención de parar. Gran parte de su carrera la realizó en OgilvyOne, donde llegó a ser Director Creativo Regional. Fue jurado en casi todos los festivales publicitarios; ha dado (y da) charlas en varios países de América Latina. Hoy se desempeña como Director Creativo en Ogilvy Argentina, y escribe sobre aquello que le gusta: publicidad, claro, pero también cine, libros, música y otras cuestiones. Padece de una rara versión del Síndrome de Tourette, que lo lleva a compartir con frecuencia chistes tan faltos de gracia como irritantes.

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