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Mi experiencia con el marketing de permiso

¿Qué es más fácil, pedir perdón o pedir permiso?, eso se lo dejamos a las misses que tampoco saben qué responder a esto, lo que sí puedo responder con seguridad es que el marketing de permiso no es cualquier cosa y debemos estar atentos a cómo nos afecta –como marca o empresa–  como usuarios.

Pidiendo permiso

Más que pedir permiso, es tener sentido común; tengo una anécdota acertadísima para mostrarte la esencia del tema. Cuando entré por primera vez a trabajar donde estoy ahora, un señor mayor como de unos 70 años me recibió con una enorme sonrisa, dándome la bienvenida y ofreciéndome asiento mientras esperaba a quien iba a ser mi jefe, al poco tiempo notó que estaba acalorada y me ofreció una copa de agua helada que le agradecí siempre –aunque todos los días me lleve la copita de agua helada a mi escritorio sin pedirlo- además de despedirse muy amablemente agradeciendo su estadía a quien decide irse ¡Gracias señor Humberto, la empresa no sabe todo lo que usted hace!

Como lo que te acabo de contar es básicamente lo que esperan –y esperamos- tener a cambio muchos de quienes se suscriben a algún newsletter o grupo para recibir material de su interés, ponte en sus zapatos un momento y piensa qué lindo sería que aunque ya ni abras esos mails de que te empezaron a fastidiar, te escriban un día preguntándote qué ha pasado con tus visitas o se interesen en ver cómo pueden personalizar contenido para ti.

¿Sabes por qué se dan de baja?

El Marketing de permiso se basa en el respeto, no solo hacia el suscriptor o cliente, sino del que se debe tener al poseer data importante de terceros, algunos motivos por los cuales tus suscriptores se remueven de tus listas tiene que ver con lo que tomas de ellos y le ofreces –o dejas de ofrecer–.

Hace poco me suscribí a una página de esas que te avisan cuando una casa o apartamento está disponible para rentar o alquilar en cierta zona, fue tan apabullante recibir alrededor de 8 correos diarios, que no pude más y me di de baja, el exceso de mails era abrumador y en lugar de resolver mi necesidad, me hacía más ansiosa.

Y no solo pasa cuando son insistentes, si tampoco son útiles ¿de qué sirve?, si no se genera un valor es difícil que se le vea lo interesante.

Para tomar en cuenta

Segmentar listas es algo importante, cuando los envíos llegan a todos es síntoma de algo malo, pongámonos en el zapato del jubilado que se suscribió al newsletter sobre medicina natural y terminó en el maternidad, o cuando te interesan los temas de salud y recibes boletines de costura ¿wtf?

Al igual que personalizar los asuntos, es de suma importancia darle al nuevo suscriptor una cordial bienvenida y una triste despedida, puede que suene bobo pero se siente tan bien cuando te toman en cuenta (así sea algo estudiado), que al menos se piensa dos veces si abandonar la suscripción o no, además se debe recordar que la ley permite que cada suscripción tenga la opción de darse de baja a través de un link si así lo desea, y es allí donde nuestra genialidad debería aparecer.

Ideas geniales para que no se note el rencor

No es cierto, no debería haber ningún rencor por el hecho de que el usuario ya no quiera leernos –y comprarnos-, pero debemos mostrarle que pueden volver cuando quieran ¿cómo?, cuidando los detalles como en una relación.

Siempre escucho cuentos de personas que se separan de sus parejas y hacen “algo” por última vez –si no es que se odian para siempre-, se besan, comparten, etc y si ese suscriptor nos leerá por última vez, debemos asegurarnos que sea lo mejor.

  • *Creatividad: Rompe un poquito con la marca y sé creativo al momento de despedirte, si el mail de bienvenida da inicio a la conversación con un nuevo contacto, el de agradecimiento crea un nuevo puente comunicativo entre la marca y el usuario ¿no deberíamos prestar atención a la despedida y crear un bonito recuerdo?
  • *Motivos: Estamos en este universo digital para vender, aprender y seguir vendiendo, de las bajas podemos aprender a cómo mejorar y qué mejor manera que preguntárselo directamente, lo que te ayudará a reajustar lo que no esté bien en tu estrategia.
  • *Negocia: Digamos que su baja es inminente y después de preguntarle el por qué ves que no es falta de interés en la marca sino algo mejorable, pues NEGOCIA, ofrécele contenido en un horario adecuado, enséñale novedades de la marca, herramientas o canales que no conocía y por último, regálale algo solo por el hecho de irse (un boletín, un descuento, una giftcard, algo)
  • *Relájate: Me pasa que no todo el tiempo reviso los boletines o newsletter donde me suscribo, prefiero ir a las páginas o redes sociales que están en constante comunicación con el público y para cuando tengo más tiempo de sobra, me siento a leer los mails. No todo es cosa de odiar a la marca o sentir que ya no hay un aporte de valor, sino que somos cambiantes y si hoy te gustaba The Walking Dead, mañana te gusta TGOT.

No todo está perdido

Nuestras expectativas no pueden condenar de por vida nuestras metas, forman parte de la estrategia pero al final ese arduo proceso te dará lecciones de las que aprenderás mucho más que de marketing digital o de permiso.

Katherine Guaramaco

Licenciada en Comunicación social y periodismo, consultora editorial y echadora de cuentos por siempre. Una vez me dijeron que no podía ser community manager y terminé siendo periodista digital, webmaster, gestora de contenidos y redactora creativa. A esa persona le mando saludos 😀 Para más cuentos: Crónicasdesdemercurio.wordpress.com. Si me los quieres echar a mí: @Katherine_zgs

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