Comunicación

Una reflexión en el país que disuelve sus esperanzas en ácido

Estamos viviendo tiempos frenéticos. Una época de elecciones, se acerca a pasos agigantados, el mundial de Rusia 2018… los días se pasan como agua y no nos detenemos a mirar qué pasa alrededor de nosotros.

Tienen que ocurrir sucesos duros para que, por un momento pausemos ese ritmo de vida para entender que así como los días se pasan, la vida y nuestro presente sufre cambios que muchas veces son dolorosos.

¿Cuántos salimos de casa día a día a trabajar o a estudiar? Tenemos una rutina marcada, esperando que nuestro día o semana transcurra sin novedades. Que sea un día común pero sobre todo queremos regresar a casa porque alguien nos espera. A veces vivimos en automático, pensamos que la vida se trata solo de eso, y de pronto, es la misma vida la que nos pone una cachetada que nos obliga a mirar con atención.

¿Cómo entender que 3 estudiantes de cine fueron disueltos en ácido? ¿Cómo puede una ciudad hacer su rutina diaria sabiendo esto?

El único error cometido por Javier Salomón, Jesús Daniel y Marco, fue hacer su tarea en una casa que, sin saberlo, perteneció al crimen organizado años atrás. En el destino estaba el encuentro con la muerte, una falla mecánica los dejó a merced de un convoy de gente que los secuestró y que terminaría con su vida en una escena terrorífica.

Como quien arranca de un árbol una rama, así fue arrancada la vida de estos tres jóvenes que, al igual que muchos de nosotros intentaban ser personas de bien, con miras al éxito, con sueños y metas de un estudiante que se quiere comer al mundo y que desea ser reconocido en un país que poco hace para darle la mano a sus jóvenes.

Indigna y duele leer estas historias pero sobre todo conocer a los actores principales de esta película de terror en que se ha convertido México.

Ha hecho eco en los medios de comunicación que un joven de 23 años apodado QBA, rapero jalisciense, fue el encargado de disolver los cadáveres de los estudiantes.

Un chico de 23 años, con apenas unos años de diferencia con sus víctimas; Omar (verdadero nombre de QBA) decidió formar parte del crimen organizado y cometer un acto que no cabe en la mente de nadie. Un joven desapareciendo a otros por 3,000 pesos a la semana.

Resulta increíble pensar que esta no era la primera vez que Omar desaparecía cadáveres con este modus operandi.

Enoja también ver que en tiempos electorales, los candidatos a la gubernatura de Jalisco y los aspirantes a la presidencia de México hayan sido tan tibios con el tema. Pareciera que un hecho tan atroz no forma parte de la agenda política de nuestros candidatos.

Una vez más, miles de personas salieron a las calles a exigir seguridad para todos, en una muestra de desesperación como pasó en el 68 en Tlatelolco, como pasó con los 43 desaparecidos de Ayotzinapa y como ha pasado con los miles de feminicidios en el país.

A México le siguen doliendo los mismos temas de siempre y lejos de ver una disminución o resultados ante la gravedad de estas situaciones, pareciera que solo empeora. Las exigencias de la sociedad llegan a oídos sordos que anteponen sus intereses contra la seguridad y bienestar de los mexicanos.

No es fácil asimilar la realidad de nuestro país, donde salir a cumplir con tu tarea puede ser un viaje sin retorno. ¿Cómo se supone que México avance y sea un “semillero de jóvenes” si son los mismos jóvenes quienes se están matando entre sí?.

¿Qué tiene que cambiar para que esta realidad oscura vea un poco de luz esperanzadora? Ha quedado claro que enfrentar con plomo el problema solo ha traído más violencia y muerte. Negociar podría ser una opción pero, la gravedad del asunto no abre ninguna posibilidad de diálogo con quienes hablan mediante la muerte.

Sea quien sea la o el nuevo presidente de México tendrá que entender que la juventud en este país es una granada en la mano que ya le ha explotado a más de uno. La tarea no es sencilla desde ninguna arista, mientras más avanza el tiempo nuevos factores se suman para hacer más complicada la lucha para evitar que los jóvenes se unan al crimen organizado.

Lo que nos queda es intentar, desde nuestras trincheras, que los jóvenes crean que existe un camino diferente a la violencia

Hoy nuevamente, este sentimiento de impotencia, de frustración y de tristeza empaña nuestro país. No son solo tres, han sido miles los muertos y quién sabe cuántos más se hayan quedado sin voz, perdidos en el anonimato mientras sus familiares lloran la ausencia de estos con la esperanza de algún día verlos regresar a casa.

¿Cómo avanzar al futuro si parece que todos caminamos por el mundo con una pistola en la sien? En el México de las preguntas sin respuestas, la única realidad que conocemos es la violencia.

Descansen en paz, Javier Salomón Aceves Gastélum, Jesús Daniel Díaz y Marco Ávalos.

FUENTES:

Reina, E. Así secuestraron y mataron a tres estudiantes de cine en Guadalajara. Recuperado de: https://elpais.com/internacional/2018/04/30/mexico/1525043867_146556.html

Torres, R. Rapero ligado a muerte de estudiantes en Jalisco cobraba 3 mil a la semana. Recuperado de: http://www.eluniversal.com.mx/estados/rapero-ligado-muerte-de-estudiantes-en-jalisco-cobraba-3-mil-la-semana

Etiquetas

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Close