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Querido publicista…

Querido publicista:

Siempre he pensado que el fin de todo conocimiento es impartirlo. Ojo, con esto no quiero decir que lo sepa todo, sólo creo que a partir de ciertas experiencias se pueden obtener distintas conclusiones, y hoy quiero compartir las mías contigo.

Si bien es cierto, el marketing, la publicidad y las ideas giran en torno del mismo campo de acción; se podría decir que uno, es el esqueleto; el otro, está compuesto por los órganos que le dan vida a todo este sistema; y el último, es el alma, vida y corazón de todo, respectivamente. Según esta metáfora es sencillo comprender por qué el uno depende del otro, pero es hora de indagar mucho más allá de lo obvio.

Una marca necesita de un motor principal, aquello que le dé ese impulso a navegar en la industria. No, esto no es el “atributo diferenciador”, es la estrategia que la pone en el mapa del consumidor promedio, aquello que hace que se fijen en él. Actualmente, esto se lo asocia con el marketing disruptivo, es decir, estar en lugares que llamen la atención o digan algo que ocasione un escándalo que dure un par de días. En realidad, una marca no necesita gritar para ser escuchada, sólo necesita salir a la luz con una idea lo suficientemente potente como para llamar la atención, y esto se logra cuando se sabe qué decir y por qué. Uno de los mejores ejemplos, a mi parecer, es Coca Cola; desde hace algún tiempo ya, esta compañía lucha contra problemáticas sociales tangibles: falta de agua, problemas de educación, cambios climáticos, entre otros, llevando siempre la posta en estrategia ya que saben en qué escenario pararse, ante qué público y cómo llamar su atención.

Esto me lleva a la siguiente idea, la sustancia. Esto se conforma por la campaña en sí, la esencia de lo que quiero decir transmitida en formatos. Veámoslo de esta manera: tienes al artista, pero no un lugar dónde presentarlo; puede ser que tenga todo el talento, pero si no sabe cómo expresarlo y a quién, no sirve de nada su privilegio. Sí, me refiero a la publicidad, el motor por el cual circulan todas las ideas, buenas o malas, y generan nuevas formas de compartirlas. En un mundo tan globalizado y asfixiado por las redes sociales, la inmediatez es algo que hay que considerar (lo que hoy es lo más sonado, mañana no se escuchará), es por eso que la publicidad explora todas las alternativas para impulsar a que mi idea explote por medio de nuevas plataformas que la ayuden a viajar mejor, más rápido e inculquen un mensaje positivo. Las campañas de mayor impacto son las cuales han escogido el mejor escenario para lucirse. Un ejemplo que jamás podremos olvidar es el conocido “Dumb ways to die”; ¿a quién no se le pegó por lo menos unos días la famosa canción? Sin quererlo, la campaña fue escuchada en todo el mundo, y nació de una problemática: “accidentes en la vía de trenes”. Con un mensaje sencillo lograron transmitir lo que querían y a gran escala.

Por último, tenemos al motor de todo: no existe escenario, discurso y artista sin canción: las ideas. No me explayaré mucho en el tema, pero es importante recordar dos cosas acerca del mismo:

  1. Si es muy trabajada, pocos la entenderán. En la simpleza está el gusto.
  2. Las mejores salen después de horas pensando en lo obvio. Una vez que te quemaste, te volviste a quemar y te calentaste, estás comiendo un sándwich viendo al infinito y, ¡BAM! Toma tu idea.

En el universo de la creatividad no hay nada escrito. No existen parámetros de comportamiento, por más que nos quieran imponer uno o varios, sino grandes ideas que nacen de aquellos hallazgos que jamás imaginaríamos.

Querido publicista, confía en tu instinto. Nada es lo suficientemente grande como para derrotar tu hambre por triunfar y, aunque sientas que todo esté perdido, recuerda: siempre nos quedarán los referentes.

Suerte en esta cruzada.

AUTOR

Alejandra Borbor

Soy redactora por profesión, comunicadora por decisión y creativa por convicción. Me considero recursiva: adquiero nuevas ideas a partir de la música, el arte, el baile, la pintura… Es por eso que creo que todos somos idealistas y capaces de crear un mundo completamente distinto. Estoy aquí para extirpar mis ideas y compartirlas como a libro abierto, ¿listo para comenzar?

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