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La enseñanza de la publicidad

La terquedad, las trasnochadas, los fallos, los aciertos la desesperación, el júbilo, los premios, los reconocimientos y la pizza, todo esto hace parte de la publicidad y de nuestro día a día, momentos que muchos odiamos, pero que tampoco podemos vivir sin ellos, porque la publicidad es un profesión que no tiene ni hora ni día, ni Dios ni ley.

La enseñanza de la publicidad para quienes la trabajan es simple: indagamos tanto en el pensamiento del ser humano y cómo piensan los otros, que muchas veces nos olvidamos de nosotros mismos, dejamos de lado los lujos y andamos en bicicleta para tener otra perspectiva de la ciudad y de la gente, nuestro look es diferente y descomplicado, pero que a la vez somos capaces de diseñar con mucho detalle un arte hasta para la Barbie. Esos contrastes son los  que enriquecen esta profesión, y aunque para muchos es como un rompecabezas que le falta un pieza, solo nosotros entendemos por qué somos así.

Ni la publicidad ni la creatividad se enseña en seminarios, convenciones o charlas, esas son técnicas, métodos y conceptos que facilitan lo cotidiano, pero al momento tener la hoja en blanco y crear, uno debe convertirse en  astronauta, vaquero, médico, cantante, ladrón, policía y hasta monstruo, remontarse a esos personajes de la niñez y ser capaz de salirse de los propios zapatos para ir más allá y poetizar e interpretar la vida del otro, porque de eso se trata la publicidad, de poetizar cada momento de la vida y lograr captar esos instantes que esa persona pasa por alto (Insight).

La enseñanza de la publicidad es usted quien la elige, unos prefieren los número y otros la letras, otros prefieren las formas y los colores y otros las cuentas, la publicidad es versátil y cada rama tiene una proyección distinta, pero hay un final del embudo al que todos llegamos y nos une, el cual es, que aunque vayamos al otro lado del mundo y estemos lejos de nuestros lugares de trabajo, nos intriga qué se está haciendo o como está ubicada la valla en la autopista, qué colores tiene o como está el producto, si tiene modelo o no. Es como una adicción de la cual todos nos sentimos orgullosos, como cuando un hijo muestra el examen con su primera A o como cuando un jugador marca un gol al minuto 90, siempre tenemos esa sed de saber más, de conocer y de indagar, de estar en constante movimiento y que no nos conformamos con lo que nos dice Google, sino que salimos a preguntarlo. Porque muchas veces nuestro Coach de Marketing es el mismo conductor de taxi o la señora que vende empanadas, desde ese tacto con la gente, saldrán miles ideas que estando sentando en un seminario de tres días hablando sobre los logros de los otros.

Juan Naranjo

“Me dediqué a la publicidad porque desde chico siempre imaginé que los comerciales eran películas de 30 segundos, por eso encontré en la publicidad mi forma de hacer cine y creatividad”. Soy publicista Copywriter. El amor por las letras es el mismo que le tengo al cine y a la música. Que cada letra expuesta nunca sea en vano. Twitter: @JuanNaranjo99

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