Literatura

Masturbación y Homosexualidad: la gran revolución de pensamiento en los libros de texto gratuito de México

¿Te has dado cuenta que pasamos casi la mitad de nuestra vida estudiando? Desde que somos pequeños estamos destinados, en algún punto de nuestro crecimiento a entrar a la escuela.

El kinder es la primera gran experiencia académica a la que nos enfrentamos, el primer síntoma de independencia en el que por más o menos de 5 horas dejamos de ver a nuestros padres para convivir con un montón de niños como nosotros que están comenzando a desarrollarse dentro de una sociedad en constante cambio.

En esta etapa aprendes a socializar, a leer y escribir para que a partir de ese momento, toda tu vida conste (entre otras cosas) de aprender. Es bien sabido que la calidad educativa de nuestro país hoy en día es un tema de gravedad.

Por un momento detente a pensar, ¿cuántas de las clases o lecciones que te dieron en la primaria te han servido a lo largo de tu vida?

Uno de los principales problemas de la educación en nuestro país es que sigue siendo un modelo que crea repetidores y no mentes críticas. Me explico, cuando éramos niños nos dijeron que Cristóbal Colón descubrió América y en el 12 de octubre de todos los años conmemorábamos este hecho, con una representación en nuestras escuelas donde nuestros papás nos construían carabelas con cajas de huevo para actuar frente a toda la escuela.

Las famosas plásticas hacían que nuestra idea de que Cristóbal Colón había descubierto América se reforzara. Recordamos los nombres de las tres embarcaciones de Colón como si se trataran de Goku, Vegeta y Gohan. Pero nunca nos detuvimos a pensar que había derivado de este “heroico acto”.

Hoy en día se sabe que Colón no descubrió absolutamente nada, todo fue una campaña de imagen de los reyes de España (marketing virreinal paps), previo al gran descubrimiento un puñado de indios americanos se embarcaron y llegaron a lo que en ese entonces sería la Península ibérica. Llegaron a tierras españolas explicando que fuera de su país existía otro continente. A este hecho los reyes de España le sacaron todo el provecho del mundo simulando un hallazgo sin precedentes, de la mano de un navegante Genovés, fanático del alcohol y las prostitutas, Cristóbal Colón. Todo lo demás ya lo conocemos (a medias, pero lo conocemos).

Así como la historia de Colón existen muchos otros datos que en la escuela se nos dieron como “verdades absolutas” sin invitarnos a la reflexión, al análisis ni a las preguntas sobre estos hechos. También tendré que ser honesto al decir que un niño de 8 años no ve necesario poner en duda lo que una persona frente a él, con un pizarrón a sus espaldas le dice que es verdad. Este es el primer gran síntoma de muchísimos de los problemas sociales que aquejan a nuestro país hoy en día.

Paulo Freire expresa muy bien el papel del maestro y el estudiante en su obra “Pedagogía del Oprimido” en ella Freire define a la educación desde una perspectiva “bancaria”:

No le cabe otro papel sino el de disciplinar la “entrada” del mundo en la conciencia (…) el de llenar a los educandos de contenidos. Su trabajo es el de hacer depósitos de “comunicados”; falso saber que él considera como saber verdadero.

(Freire, p. 85, 1970).

Depositar información falsa como un saber verdadero. Cristóbal Colón ya no se ve tan heroico ¿cierto?

Y esto sólo es un ejemplo de la historia universal que nuestros niños y nosotros mismos conocimos en la escuela. Vivimos un punto crucial como sociedad, hemos visto la revolución de género, hemos visto mujeres salir a pelear lo que por ley les corresponde. Hemos sido testigos de la lucha por la igualdad, una lucha constante contra los paradigmas que nos encierran en una idea errónea de cómo vemos al otro.

La escuela ha sido cuna de muchos males sociales. Tan solo recordemos cuando las lecciones de sexualidad llegaban a nuestros oídos, era inevitable reírse cuando la palabra “Pene” era pronunciada por cualquiera de nuestros profesores y compañeros. “Vagina”, “Sexo” y otras tantas más provocaban el mismo efecto ocasionando que nos expulsaran de la clase o que llamaran a nuestros padres para que al otro día nuestros maestros se quejaran de lo “vulgares” que podíamos ser por reírnos de algo que no terminábamos de comprender.

Esta situación ha derivado a la creación de tabúes, mitos y creencias que rayan en lo absurdo acerca de nuestro propio cuerpo. Si ya desde el inicio dudar de nuestra historia resultaba insultante, me parece que dudar de nuestro propio cuerpo, mismo que nos identifica y que conocemos a la perfección, resulta sumamente estúpido.

La sexualidad y la escuela siempre han tenido una relación de amor y odio bastante ilógica que hoy también suman al poco presumible primer lugar que ocupamos como nación respecto al embarazo adolescente. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) uno de cada cinco embarazos es en jóvenes que aún no alcanzan la mayoría de edad. La cifra aumentó de 30 a 37 por cada mil mujeres entre 2005 y 2011 (El Universal, 2017).

Ante esta problemática, la Secretaría de Educación Pública ha dado un paso inmenso a la modernidad. Ha entendido que la educación va de la mano con la sociedad y los tiempos que viven sus estudiantes día con día.

La SEP ha anunciado que desde el próximo 20 de agosto de este año, los libros de texto gratuito incluirán temas sobre la masturbación (oh bella y hermosa Manuela) y la homosexualidad como parte del programa educativo (Daily Trend, 2018) así como también se incluirán temas sobre bisexualidad, homofobia y transexualidad.

Esto es un hecho sin precedentes. Nunca antes se había visto algo así, una educación tan arcaica y anticuada como la nuestra vivirá una verdadera revolución de pensamiento el próximo mes de agosto.

Abordar temas sociales tan complejos como la homosexualidad y la homofobia representan un primer gran paso para lograr que los niños que serán los adultos del futuro aprendan sobre la tolerancia y la diversidad que existe dentro de nuestra sociedad.

La masturbación y el autoconocimiento de nuestro propio cuerpo es una puerta abierta a una comunicación franca y sin tapujos con nuestros primos, hermanos e hijos. Hoy en día la sexualidad debe ser tratada con la misma cotidianidad con la que hablamos del fútbol o de la serie de Luis Miguel.

Estamos a punto de ver el rompimiento de un paradigma de pensamiento anticuado para dar paso a uno mucho más tolerante pero sobre todo más humano y responsable.

Es momento de creer que las futuras generaciones pueden enmendar los muchos errores que como sociedad hemos cometido, de por fin dejar de ver a los estudiantes como vasos vacíos a los cuales podemos llenar de información inútil y en lugar de eso motivarlos a ser mentes críticas, que duden de lo que ven, que se hagan preguntas pero que, sobre todo, sean mucho más humanos.

El renacimiento de una sociedad crítica y pensante es posible con este tipo de revoluciones de pensamiento, que a futuro lograrán que nuestro mundo y nuestra sociedad sea mil veces mejor que la que tenemos ahora.

Enhorabuena SEP, que sea el inicio de una mejor educación que moldeé pensamientos y entregue seres humanos responsables, no maquinas repetidoras de datos inútiles.

FUENTES

Juan Carlos Jiménez Fernández

Soy comunicólogo porque futbolistas y músicos ya había muchos.
Amante de los cómics y los videojuegos. Escribo porque creo que es una de las formas más honestas de expresar lo que piensas. Contacto: [email protected]
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