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Dejemos de mamar

Hablo por el bien de las marcas y de la industria; por nuestro bien. Porque si no dejamos de mamar con tanta porquería allá afuera –como la última campaña para Hershey’s México–, nos vamos a quedar sin trabajo.

Voy al punto:

Dejemos de mamar contratando a influencers de medio pelo que no saben nada de comunicación. Niños bien que solo tiran chispazos en twitter, instagram o youtube pero que jamás se han sentado a construir una marca desde cero. Gente que no tiene idea de lo que es tener en sus manos la responsabilidad de una marca. Gente sin ningún tipo de compromiso, sin ningún tipo de ética (porque si a la campaña le va mal y la marca se jode, ellos se lavan las manos y listo, siguiente tweet). Estas micro-celebridades solo buscan seguir construyendo su popularidad barata, ganando dinero fácil.

¿Quieren influencers? Agarren a un joven escritor o a un joven director de cine; a un buen standupero o comediante. ¿Ubican a Zack King? Este señor es un influencer de verdad porque tiene talento, es un puto genio. Ayuden a gente chingona a hacerse más chingona. El resultado será recíproco. No pongan a sus marcas al nivel de aquellos que solo busca hacerse el bien a ellos mismos.

Dejemos de mamar con tanto anuncio falso (como el comercial de televisión de Hershey’s México –sí, otra vez– o el de Diet Coke en Estados Unidos). Hay más plástico en estos dos ejemplos que en el Océano Pacífico. A nadie le llegan mensajes con locutores finjidos o actores mal dirigidos que sobreactúan un anuncio lleno de lugares, acciones y frases comunes. Miles y miles de dólares tirados a la basura del cliché y del cinismo.

Dejemos de mamar con el tema millennial, “la campaña tiene que ser más millennial”. ¡Dios! Esta generación ya está en otro pedo, ya tiene hijos y familias. Paren esto, POR FAVOR. Enfóquense en hacer un trabajo dirigido a las emociones de la gente y sí, usen la tecnología y las nuevas plataformas para expandir el mensaje. No hay más ciencia en esto.

Mismo comentario para el tema hipster. Dejen mucho de mamar con eso. El hipsterismo está más diversificado que las putas series de televisión. Hoy tu tío puede ser hipster y tu mascota también. ¡Emociones! Nos contrataron para crear mensajes que pudieran llegar a lo más hondo del pecho, generar una carcajada e incitar a la venta, no para que pensáramos en cómo hipsterizar a una marca.

Dejemos de mamar con case studies de dos minutos que no le interesan a nadie. Ni siquiera a los jurados más exigentes en Cannes. Ellos también quieren volver a ver historias e ideas que los enganchen a la primera y les vuelen los sesos. Hagamos un case study cuando la idea lo requiera (y contemos todo en menos de un minuto).

Dejemos de mamar con los truchos. Eso ya lo saben pero se los repito (porque sé que seguimos ahí). Y si vamos a hacer “proactividad”, no hagamos gráficas, por favor. Ni los chicos de la Miami Ad School hoy se ponen a pensar en prints para ponerlos en sus portafolios.

En fin.

Dejemos de mamar con tanta cosa vacía, empalagosa y desalmada. Ya es justo y ya es tiempo. La publicidad es un oficio que requiere mucha pasión, sí, pero también amor; creatividad, sí, pero también inteligencia; riesgo, sí, pero también sentido común, estrategia y análisis.

No queremos que los llamados influencers sean nuestros Directores Creativos en un futuro cercano, ¿verdad?

Piénsenlo.

AUTOR

@eltrainee

Dos cosas definen a un trainee: creatividad y huevos.

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