Diseño

5 consejos para llevar la fiesta en paz con ese personaje llamado: Diseñador Gráfico

Como mercadólogos, publicistas o comunicólogos, es muy normal tengamos que pasar una gran parte de nuestra vida profesional conviviendo, debatiendo y compartiendo puntos de vista con el diseñador gráfico. Nuestras profesiones están ligadas, cada uno con su respectivo rol, pero al final de cuentas todos con un mismo objetivo; es por eso que el diseñador debería ser para nosotros un gran aliado e inclusive hasta un buen amigo.

El contraste de ideas, así como de personalidades en la mayoría de los casos, puede llegar a desgastar la relación, lo cual con el paso del tiempo no beneficia ni a la agencia, ni al cliente, ni a los mismos colaboradores, pues limita la exposición de argumentos, imposibilita una comunicación fluida y no permite que los individuos se concentren a full en sus verdaderas tareas.

Después de haber convivido con diseñadores practicantes, novatos, experimentados, divas, de la vieja escuela, y de más, considero qué hay algunas prácticas que coadyuvan para conllevar una sana relación. Por eso aquí les comparto estos 5 consejos que te podrán ayudar salir avante cuando estás pasándola complicada con un DG:

  1. Recuerda tu rol: él es el diseñador, no tú.

 A los diseñadores les caga que les digas cómo diseñar, ellos no quieren que les sugieras qué colores usar, qué texturas, imágenes, tipografías, etcétera. No debemos abarcar más de lo que nos corresponde. Limitémonos a darle toda la información y el objetivo a comunicar sin meternos en su área de expertise. Él es el que va a comunicar gráficamente lo que nosotros le digamos, así que mientras más respetemos su trabajo y le demos libertad para proponer, más involucrado se sentirá en el proyecto y más cómodo a la hora de trabajar contigo

2.- No entregues un Brief a medias (nunca supongas).

El entregar un brief a medias es una mala práctica totalmente rechazable. Nunca entregues un brief si no está completo, y asegúrate de no suponer o asumir que ya conoces toda la información. El re trabajar es una molestia muy grande para el diseñador sobre todo si se trata por venir de un error inocente; seamos lo más eficientes posibles y evitemos el re trabajo, el cual no solamente genera molestias, sino que genera un mayor costo para la empresa.

3.- Dale el mérito a su trabajo, siempre.

Por lo menos acá en el norte, el diseñador no es bien recompensado económicamente, es el cargo más golpeado de la agencia y a veces es el que más chinga se lleva, por eso es importante que de manera interna y externa se le dé el mérito al diseñador por su trabajo. Ya sea en una junta de lunes mencionando que el cliente quedó muy contento por su trabajo, o en una reunión con el cliente haciéndole saber que el equipo de diseño hizo una ardua labor para llegar a esa conclusión. No nos llevemos mérito de más, siempre démosle el respectivo mérito a nuestros diseñadores.

4.- Sé cuidadoso y respetuoso con la retroalimentación. Si no es lo que esperabas, argumenta las razones de manera acertada.

Muchas veces las propuestas que nos entregan no son lo que esperamos, y debido a nuestra urgencia por la entrega o por la presión que traemos por la cuenta podemos reaccionar de manera incorrecta hacia su trabajo. Nunca debemos decir comentarios que no aporten y que sólo puedan llegar a lastimar o evidenciar al diseñador o diseñadores. Mantén la calma y dale una retroalimentación basada en aspectos técnicos, no caigas en el recurrente “no me gusta, haz otra versión”. Es importante que nosotros estemos calificados y conozcamos también de teoría del diseño, debemos conocer de comunicación, estructura, jerarquía, colores, imágenes, etcétera, sólo así podremos darle una retroalimentación justa y precisa, de otra manera estaremos buscando que el diseñador nos adivine lo que tenemos en mente. Así que por sobre todas las cosas, sé respetuoso hacia el trabajo del diseñador y argumenta. Al final de cuentas nada es personal, sólo es parte del trabajo.

5.- Llévatela Light con el Micromanaging.

¿A quién le gusta que estén encima de él diciéndole qué hacer y cómo hacerlo todo el bendito día? Así es: a nadie. Por eso llévatela light con el micromanaging, no es recomendable que estés frente al monitor del diseñador cuando él está en su proceso de trabajo, déjalo que termine su propuesta y sobre eso van ajustando, por más prisa que tengas o rápido que sea un ajuste, no estés ejerciendo presión en su sagrada área de trabajo. De esta manera él se sentirá más tranquilo y será más productivo.

Bonus track: Brindale referencias gráficas.

Cuando le demos el brief al diseñador, podemos complementarlo dándole algunas ideas gráficas o creativas que encontremos en la web, de esta manera el diseñador tendrá más en claro qué es lo que buscas comunicar con esa pieza; recordemos que el diseñador es totalmente visual, mientras más carnita le demos: mejor.

Hagamos de un diseñador un camarada, creo que el llevarnos bien con ellos sólo nos puede traer coas buenas, tanto laboral como personalmente. Así que seamos pacientes, respetemos nuestros roles y por el bien de todos llevemos la fiesta en paz. Aprovecho para mandar un saludo a todos mis compas diseñadores que saben comunicar muy chingón y siempre nos hacen quedar bien ante el cliente, esto es para ustedes.

AUTOR

Eduardo Pérez Z

Educando un cliente a la vez.
Marketing, publicidad y atlas.
@mercaYOLO

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