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Diablo Guardián una serie sui géneris en la producción de Televisa

Diablo Guardián, es sin duda una de las pocas cosas buenas que hizo el colombiano Isaac Lee en su desastroso paso por Televisa. Después de acabar con la plataforma de Internet de Televisa, conocida como Blim, Lee decidió que los mejores contenidos que podía ofrecer la televisora de Emilio Azcárraga Jean, no eran para ninguno de los medios de la empresa y se asoció con Amazon para producir contenidos que “los jodidos” que ven Televisa desde los tiempos de Emilio Azcárraga Milmo (padre del actual dueño que manejaba el monopolio que le regaló el gobierno de Luis Echeverría para no tener problemas de control con varios dueño) no entenderían y por lo tanto no ven.

Lee, creó a principios de 2018 una división de Televisa a la que llamó TAO, Televisa Alternativa Originals, que fue la que firmó el acuerdo con Amazon para contenidos originales y premium que a “los jodidos” no interesan.

Diablo guardián, basada en la novela de Xavier Velasco y con la que el escritor ganó el Premio Alfaguara de novela en 2003, fue la primera de estas producciones. Estelarizada por Paulina Gaitán en el papel de Violetta, resulta una verdadera sorpresa en la producción de la empresa que sólo ha producido tontería, vulgaridades y porquerías en los últimos 50 años.  Bien escrita, bien dirigida y sobre todo muy bien fotografiada, algo que no se acostumbra en la televisora de Azcárraga Jean, Diablo guardián está cerca de ser una buena producción, sin las exageraciones de la empresa que en setenta capítulos deshizo una buena historia como El Dandy que produjo con anterioridad a la llegada de Lee para TNT.

La primera temporada de la serie es únicamente Paulina Gaitán, con una actuación extraordinaria, la joven actriz logra que la serie no se pueda imaginar sin ella y probablemente la serie no valdría la pena sin ella. Hacía muchos años, tal vez décadas que no veía a una actriz mexicana tan versátil, potente y sobre todo creíble de principio a fin. Y más tratándose de una producción de Televisa. Gaitán había hecho el silencioso papel de la amorosa esposa de Pablo Escobar en Narcos, la serie de Netflix, un papel que no anticipa la revelación que resulta en Diablo guardián donde supera al experimentado actor español Pedro Alonso, que vimos en el papel de Berlín, en la extraordinaria Casa de Papel; o al gran actor Andrés Almeida, quien interpretó al paranoico agente Rubén Chávez en la primera temporada de La Hermandad, la serie de Clarovideo.

No conozco la novela y después de ver la serie no creo que la vaya a leer a menos de que me encuentre abandonado en una isla y sea el único material de lectura, pero la serie cumple y fluye narrativamente y su principal bache se debe a un problema de actuación. Diablo guardián tiene el aire de la tradición del cine mexicano de putas que se inicia con la primera versión fílmica de Santa en 1918, el remake en 1931 de la misma novela que marcó el inicio del cine sonoro en nuestro país, la temática de prostitutas culmina de manera patética con el cine de ficheras y anexas de los setentas y ochentas. La diferencia es que Violetta no es la mártir de Santa, ni la visión alegre, ligera y machista de las películas de los setenta, Violetta va de la adolescente arrogante y ahogada por su familia a la prostituta consciente de su condena, de su poder y de su cuerpo.

La fuerza de Violetta y la patanería de Nefastófeles (Andrés Almeida) crean un contraste y una dupla de personajes y actoral pocas veces vista en los contenidos de video nacionales, desgraciadamente uno de los peores errores de la serie esta en el tercer personaje de importancia y protagonista de la mitad “intelectual” de la serie. Mientras Violetta evoluciona de adolescente a mujer joven y adicta, Nefastófeles se mueve entre macho mexicano y prepotente jefe de narcos y oficinistas, padrote de mujeres y de ideas, Pig se mantiene el mismo desangelado personaje que de la adolescencia a la edad adulta sigue siendo sólo un aburrido mamón. Su caída a los infiernos es tan insignificante que realmente como espectador no te importa, ni te aporta a la trama y lo que es peor al desarrollo del personaje.

El problema creo que surge desde la mala elección en el actor que protagoniza a Pig, el intelectual y alter ego del escritor Xavier Velasco, los productores de la serie se preocuparon más por encontrar a un clon de Velasco que a un buen actor, cuando el ego del creador de la novela debió haber quedado satisfecho con sus apariciones como el editor que publicará el trabajo de Pig, hasta la falta de fuerza histriónica de Adrián Ladrón para compartir el set con Gaitán o Almeida y para colmo tiene que trabajar con otros actores de muchas tablas como Guillermo Murray o Paloma Woolrich. Su actuación en lugar de enriquecer la historia y darle interés, se convierte en un obstáculo para el espectador y un retroceso en la narrativa de la serie. Uno necesita saltarse las secuencias de Pig, su intrascendencia como aspirante a escritor, bloguero y publicista, tal vez no sea culpa de los escritores sino de la insípida actuación y poco llamativo personaje que se construyó con Pig. Uno quiere centrarse en la historia de Violetta que es la que importa en la trama y domina el cuadro. De hecho, Paulina Gaitán es la única razón por la que estoy listo para una segunda temporada, para ver a una gran actriz en un papel de mucha fuerza.

Ahora debemos esperar el estreno también en Amazon de Un extraño enemigo, otra serie producida por Azcárraga Jean que promete mucho y tiene como tema el 2 de octubre con toda la planeación de la masacre que salió de las oficinas de Díaz Ordaz y Luis Echeverría con Daniel Giménez Cacho en el papel de siniestro Fernando Gutiérrez Barrios. Mientras en Netflix se quedaron con lo peor de los productores mexicanos, parece que la idea de Isaac Lee es su único legado, y no es menor, ni despreciable para la agonizante empresa que dirigen los amigos de Azcárraga Jean.

Armando Enríquez Vázquez

Productor de televisión, escritor desde hace más de veinticinco años, columnista en diferentes publicaciones virtuales e impresas. Oriundo y transeúnte de una de las ciudades más pobladas del mundo de la que estoy orgulloso. Mis encuentros y desencuentros con la publicidad se han hecho muchas veces desde el terreno del receptor del mensaje y no del emisor. Me ocupan entre otras cosas el futuro de los medios, el abuso de la palabra creatividad y el desarrollo de contenidos atractivos en diferentes medios.
Sígueme en twitter: @cernicalo

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