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¿Se puede crecer en la publicidad? Un relato, un cuento y una palmada en la espalda

Todavía recuerdo muy bien mi época como estudiante universitaria.

Levantarse temprano ya era parte de mi rutina por el colegio, entonces ir a las clases de las 7am jamás lo vi como sacrificio sobre humano. Disfrutaba mucho de mi carrera, por lo que las materias no me resultaron pesadas en un principio; el mundo de la comunicación y el marketing me llamaba tanto la atención que ir a recibir clases me resultaba más como un pasatiempo que como una obligación.

A partir del tercer año de mi carrera fue cuando decidí entrar a especializarme en la publicidad. Crear campañas, pensar en estrategias e impulsar mis ideas fue una de las cosas más divertidas que he hecho, no podía creer que le pagasen a las personas por ello. Así que, decidí comenzar a trabajar, a nadie le viene mal un dinero extra. En mi universidad nos preparaban desde el día uno para trabajar en equipo y a presión, entonces la vida en agencia no me resultó tan impactante. Sí, el trabajo era agobiante y sentía casi siempre que estaba rodeada de gigantes que tenían sobre sus hombros premios, reconocimientos, leones, entre otros, mientras yo tenía toda una carrera por delante y muchos sueños por realizar. Me sentía intimidada, es verdad, pero creo que eso pasa en todas las profesiones, ¿no?

Mi primer trabajo como pasante fue en una agencia de publicidad reconocida en mi ciudad, claro. Me gustó vivir el “rush”, ese “corre-corre” entre el creativo, la ejecutiva y el cliente, el “la idea la necesitamos para ayer” y sobre todo cómo las ideas llegaban; las sentía navegar sobre nuestras cabezas durante las reuniones hasta que por fin aterrizan encima de nosotros como bomba. El pimponear con otros creativos fue lo que más me enganchó, sobre todo considerando que tenía 21 años y francamente no tenía idea del 80% de las cosas que me pasaban o de dónde estaba parada.

Al terminar mis pasantías me abrí hacia una carrera fuerte dentro del mundo de la publicidad digital y BTL. Salté de agencia en agencia con cargos dispersos: comencé como community, me desarrollé como redactora, desempeñé el papel de ejecutiva, creativa, planner y coordinadora, teniendo a mi cargo hasta 10 personas entre diseñadores y CMs. Cada cargo era un mundo distinto con responsabilidades diferentes y puntos de vista tan distintos.

La publicidad digital me hacía ojitos, es cierto, pero encontré mi verdadera pasión al trabajar para el diario más conocido de mi país como redactora creativa. Aquí comencé a escribir artículos y campañas; me desempeñé en varias áreas, desde community manager hasta relacionista pública. Fue entonces que me pregunté, ¿es esto todo? Si pueden fijarse, los cargos son los mismos (redactor, CM, diseñador, ejecutivo, director creativo y de arte, etc), pero no hay nada de nuevo en ellos. Entonces, ¿podemos crecer en la publicidad?

Te lo diré a ti, joven creativo que tiene la cabeza en las nubes: aprende a elevar tu vista mientras tienes los pies bien plantados en la tierra. La comunicación, el marketing y sobre todo la publicidad son segmentos de mercado complicados: las personas que lo logran son las que tienen pasión por lo que hacen, se emocionan con las campañas y día a día confían en el poder que tienen sus ideas para cambiar el mundo y efectivamente lo hacen.

Una persona que no sabe qué hacer o cómo hacerlo y escoge esta carrera porque puede o porque no tiene otra opción, pasará toda su vida intentando entender cómo hacer algo diferente e impactante recorriendo el mundo y camino de otros, o pisando sus propias huellas.

La publicidad es una profesión de legacía, los que estaban antes de mí crearon su propio camino, pero me impulsaron a hacer lo mismo. Aquí nadie sigue las pisadas de nadie; crear, cambiar y evolucionar no es solo un reto, es también la manera correcta de mantenernos despiertos y con hambre de lograr lo que otro jamás ha logrado.

Las profesiones cambian, pero ésta vive evoluciones de un día a otro. Es cierto que somos completamente susceptibles a estancarnos, pero lo que nos hace diferentes es que en esencia ninguno es igual y cada quien crea algo distinto nunca antes visto: un producto, un blog, una agencia, una empresa, un sueño. Aquí los que comunicamos tenemos el mundo sobre nuestras manos, nuestro propio mundo, y lo moldeamos a nuestra manera.

Aquí estoy yo para darles una palmada en la espalda: bienvenidos al mundo de la publicidad, si tienes miedo de entrar, atrévete porque te cambiará la vida.

 

Alejandra Borbor

Soy redactora por profesión, comunicadora por decisión y creativa por convicción. Me considero recursiva: adquiero nuevas ideas a partir de la música, el arte, el baile, la pintura… Es por eso que creo que todos somos idealistas y capaces de crear un mundo completamente distinto. Estoy aquí para extirpar mis ideas y compartirlas como a libro abierto, ¿listo para comenzar?

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