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Ted Bundy: El peligro de romantizar a un asesino

La década de los 70 en Estados Unidos se vio enmarcada por el horror causado por un solo hombre: Ted Bundy, el psicópata, violador y secuestrador que asesinó a poco más de 30 mujeres  y que al día de hoy sigue sin oficializarse la cantidad real de asesinatos.

Este personaje ha tomado cierta relevancia en las últimas semanas debido a que Netflix estrenó una mini serie documental llamada “Conversaciones con asesinos: las cintas de Ted Bundy”, un documental que muestra por primera vez horas de plática con Bundy en las que confiesa sus asesinatos, el modus operandi y devela un poco el misterio de su carisma tan peculiar y cómo logró alargar al límite su ejecución en la silla eléctrica.

La producción de Netflix refleja la increíble inteligencia con la que Ted Bundy se manejaba ante la corte de los Estados Unidos, un tipo que a primera vista, estaba lejos de parecer un asesino serial, que se salía de todos los perfiles psicológicos propios de un sociópata como el que se pintaba en los retratos hablados mientras era prófugo de la justicia.

La entrevista realizada por el periodista Stephen G Michaud a Bundy y que derivó en las cintas presentadas en la producción de Netflix, fueron transcritas en un libro publicado en 1989 (Espinof, 2019). A lo largo de los 4 capítulos que conforman la serie documental se va revelando una red de mentiras y manipulaciones perfectamente tejidas por Bundy en las que, por momentos, hace dudar  a Michaud respecto a su culpabilidad en más de 30 asesinatos de mujeres.

Resulta sumamente interesante el papel que los medios de comunicación jugaron en el caso de Bundy, sobre todo el hecho de que la mayoría de las mujeres que opinaban acerca de este asesino serial aseguraban no sentir miedo por él, al contrario, había quienes sentían atracción física y hasta llegaban a defenderlo de una posible calumnia en su contra.

Este hecho, por increíble que parezca, se ha replicado en la actualidad desde que Netflix estrenó la serie. A tal grado que la empresa de streaming tuvo que hacer pública su postura respecto a este hecho:

“Hemos visto muchos comentarios sobre la presunta sensualidad de Ted Bundy y nos gustaría recordarles amablemente que hay literalmente MILES de hombres al servicio y la mayoría de ellos no son asesinos seriales” (Netflix, 2019).

¿A qué se debe esta aclaración cuando hablamos de Ted Bundy? En parte a que el tipo realmente era bien parecido pero sobre todo, porque, Joe Berlinger (productor de la serie de Netflix) también es director de la película “Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile” protagonizada por Zac Efron quien interpreta a Ted Bundy.

Esta nueva producción de Berlinger ya ha visto la luz en el festival de Sundance y explora el noviazgo de Bundy con Liz Kloepfer, misma que defendió a su pareja de los ataques que lo tachaban de ser un asesino de mujeres y que al final, participó con la policía para que investigara a Bundy, lo demás es historia.

Sorprende la película de inicio por la trama en la que se muestra la faceta como novio de Bundy, en segundo lugar porque Zac Efron no acostumbra hacer papeles de esta índole pero, sobre todo, porque el papel le queda como anillo al dedo. Para nadie es un secreto que Efron es uno de los actores más mediáticos entre las mujeres del mundo. El eterno Troy Bolton de High School Musical lo ha encasillado en el papel del galán de la escuela que toda jovencita deseaba conocer.

Tomando en cuenta esto, existe el temor generalizado de que la historia de Ted Bundy, protagonizada por Zac Efron llegue al punto de romantizar a un asesino serial (similar a lo que ocurrió en sus juicios televisados en la vida real). Y es que, siendo honestos, el cine también ha sido culpable en la conceptualización de que “el hombre rudo y malo” es del que las mujeres prefieren enamorarse.

Para muestra un botón, guardando las proporciones entre un personaje y otro, hablemos del protagonista del filme “3 metros sobre el cielo”. Hache (protagonizado por Mario Casas) es el prototipo de chico malo que las mujeres idealizan en una historia de amor digna de la película en cuestión. De pasado tormentoso y traumas, Hache es un tipo violento que se enamora de Babi, el prototipo de mujer de casa, tradicional, tierna e inocente.

Esta relación entre la buena y el malo está perfectamente trazada en esta película, siendo Babi capaz de cambiar por completo la rudeza de Hache, transformándolo en un ser noble, todo gracias al “poder del amor”.

Esta película catapultó a Mario Casas al estrellato y pasó a convertirse en un sex simbol del cine español, alimentando el estereotipo de que las mujeres están en busca de un hombre malo que pueda enamorarse perdidamente de ellas y al que, al final, podrán mejorar con un poco de amor.

Esta fórmula es la que NO DEBE repetirse en la cinta estelarizada por Zac Efron, pues hablamos de un tipo que existió y que mató a una treintena de mujeres con violencia desmedida, sin mostrar una sola seña de arrepentimiento. Romantizar la “maldad” de los hombres (y de los seres humanos en general) nos lleva a perder la perspectiva y la objetividad con la que comprendemos las cosas.

Efron, por lo poco que se ha visto en el tráiler, trae a la vida de forma casi perfecta a Ted Bundy, resaltando de manera magistral su alevosía, su carisma y su facha de ser un hombre acusado injustamente de crímenes que jamás habría cometido. Berlinger está logrando hacer ver a Ted Bundy como un “rockstar” y que es precisamente como quería ser visto, una celebridad con el talento de matar mujeres a placer y que logró de manera increíble aplazar su muerte por varios años.

Sin lugar a dudas, una historia de vida como la de Ted Bundy es imperdible para una sociedad como la que vivimos, en la que somos capaces de normalizar la violencia, el abuso y la muerte de nuestras mujeres. Probablemente, lo vivido en la época de Bundy sea una estampa social bastante cercana a nuestra realidad pues, todavía nos dejamos llevar por la apariencia de un criminal para determinar su culpabilidad, seguimos creyendo que el aspecto físico es lo que determina (según nuestras construcciones sociales) la responsabilidad de un crimen cuando la historia nos ha enseñado que un monstruo como Ted Bundy se puede esconder detrás de una imagen muy bien elaborada.

No queda más que esperar a ver la nueva película de Joe Berlinger para conocer una nueva faceta del asesino más despiadado que ha visto Estados Unidos y esperemos no perder el sentido crítico de que estamos viendo una representación fiel de un asesino en serie que tenía por objetivo ser una estrella de rock a costa de la vida de mujeres inocentes.

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