Organizacional

Cómo congeniar un equipo de personalidades difíciles

Antes de poder hablar de personas difíciles, incluso de personas “tóxicas” -un término que se ha puesto tan de moda últimamente para referirse a las conductas poco sanas y poco respetuosas- sería oportuno enfocarse específicamente en el sentido de equipo y en como la “personalidad fuerte” de una o varias personas pueden perturbar la armonía de todo un equipo de trabajo.

Una personalidad de las que comúnmente llamamos “fuerte” no es más que una persona con cierta rigidez en sus formas de comunicarse, relacionarse y lograr sus metas. Se trata de aquellos que no ponderan los beneficios mutuos ni apelan a la capacidad de negociación y diálogo, excepto como último recurso o cuando obtienen un beneficio personal, lo cual las hace desentonar con respecto a otras personas, incluso dentro de una misma empresa y a veces, con el mismo rango.

  • ¿Qué podemos hacer ante este tipo de personas?

Sería bueno considerar estas cinco herramientas que puedes usar en tus intervenciones grupales y como parte directiva de un grupo:

  1. Comunicación Asertiva

Las personas difíciles siempre tienen problemas de comunicación. La comunicación asertiva en las organizaciones se debe dar como un proceso que comienza con una persona que toma conciencia de la necesidad de mejorarla y prosigue con pequeñas acciones que permiten potenciarla. Por ejemplo, si hay dos equipos dentro de una misma organización donde la comunicación es hostil o solo se da en términos formales bajo la necesidad de resolver un requerimiento de un jefe en común, sería bueno en ese caso crear espacios de encuentros donde pueda fluir un diálogo ameno y menos formal pero que de igual forma permita cumplir con lo que se les solicita.

  1. Crear sentido y conciencia de equipo

Un conjunto de personas no es un equipo. En el mejor de los casos es un grupo. Las personas, por trabajar juntas, no siempre tienen un sentido de unidad. Es importante que aquellas que tienen personalidades fuertes puedan sentirse parte de un team más grande que el de sus propios intereses y que no se aíslen ni aíslen a otros que ven como personalidades rivales dentro de un mismo equipo. El sentido y conciencia de equipo es una experiencia fluida, dinámica y permanente que incluye la comunicación asertiva para decir y hacer lo que queremos en un marco de respeto, un sentido de lealtad hacia la empresa y un espacio donde cada persona puede desplegar su potencial personal sin opacar a otros.

  1. Pautas de trabajo claras

Para tratar con los empleados o con otras personas dentro de una organización y evitar los típicos problemas de comunicación, cada persona necesita saber exactamente qué hacer y cómo hacerlo. A veces los malestares van creciendo cuando un rol no está definido. Lo mismo sucede con el proceso de delegación de tareas, un tema pendiente en más del 75% de las organizaciones de Iberoamérica donde trabajo, ya que los ejecutivos, por lo general, no saben delegar en forma efectiva. Para que un colaborador pueda hacer bien su trabajo dentro de un equipo y que no se potencie su personalidad difícil de manejar, es importante que sepa en cada momento qué lugar ocupa en un organigrama y cuáles son sus tareas específicas.

  1. Considerar intereses personales y objetivos comunes

A veces las personas que se muestran con carácter difícil de tratar solo tienen miedo. Miedo de perder el control y la estabilidad lograda con años de trabajo o simplemente por frustraciones que no pudieron canalizar de otra forma más que con enojo, silencios, malestares y destrato. En un equipo de trabajo no es conveniente avalar esas malas formas de convivencia laboral porque afectan a todos, más tarde o más temprano. Para poder crear un clima que favorezca el buen trato entre colegas, compañeros y jefes es importante entender que cada persona tiene intereses singulares, y que, dentro de la empresa, necesita sumarse a los objetivos comunes.

  1. Momentos de la vida, momentos de equipo y momentos personales

Cuando se han tenido en cuenta constantemente el sentido de lealtad, entre pares y a la empresa y este trato ha sido recíproco, siempre con una buena comunicación asertiva de por medio, entonces no va a hacer falta que una persona explote y haga catarsis gritando o exaltándose por algún señalamiento que otro le haga pero que “traiga” desde su casa al trabajo. Es común que las personas lleven los problemas de sus hogares a su ambiente laboral y allí se desquiten con otros. Para evitarlo tienes que tener en cuenta que todos atravesamos por buenos y malos momentos en la vida, que se puede negociar y que los colegas son aliados, no son personas que queremos hacer sentir mal ni ellos a nosotros.

Nada va a darse de la noche a la mañana: es un proceso. Cambiar formas de comunicación enquistadas lleva un tiempo que debes aprender a entender como un proceso lento, hacia un resultado superador, mejor en todo sentido.

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