Creatividad

¿Quedarse hasta tarde produce mejores ideas?

Aristóteles afirmó que “es bueno levantarse antes del amanecer pues ese hábito contribuye a la salud, la riqueza y la sabiduría”. Aristóteles nunca trabajó en publicidad.

Pero sí es cierto que para muchas personalidades creativas (sobre todo artistas) madrugar era parte de su rutina diaria. Esto no significa que levantarse temprano sea el camino ideal para el éxito: hay gente que trabaja mejor por las mañanas y otros que prefieren la noche. Parece que esto depende del reloj interno que controla nuestro nivel de melatonina, la temperatura corporal y el sueño. Estudios recientes muestran que, aunque suene paradójico, trabajar cuando uno está cansado puede estimular la creatividad.

En general, cuando estamos trabajando nos enfrentamos con dos clases de problemas: los analíticos y los de percepción. Los problemas analíticos requieren soluciones sistemáticas, es decir, repetir los mismos procesos hasta llegar a la respuesta correcta. Los problemas de percepción, en cambio, suelen necesitar pensamiento “out of the box”. Resolvemos mejor estos problemas cuando los encaramos fuera del horario normal de trabajo, que es cuando nuestros cerebros están menos enfocados y son más propensos a la distracción. Son estas distracciones las que disparan soluciones para proyectos creativos o innovadores.

Como para confirmar estas cuestiones, muchos artistas célebres tenían por costumbre trabajar durante la noche. No todos elegían hacerlo: en algunos casos no tenían más remedio debido a su insomnio, pero de todos modos estos artistas consideraban el horario nocturno como el más productivo. Veamos algunos ejemplos:

  • Henri de Toulouse-Lautrec

El primer póster que hizo Toulouse-Lautrec para el Moulin Rouge lo convirtió en una sensación. A fines de 1891 había 3.000 de esos pósters pegados en las calles de París, lo que hizo que aumentara y mucho la cantidad de gente que visitaba el cabaret. El artista continuó creando exitosas litografías para el Moulin Rouge y para otros locales, junto con retratos de la vida nocturna parisiense. Obviamente, para hacerlo el tipo se pasaba las noches enteras en cabarets y prostíbulos dibujando o pintando, y además bebiendo: era particularmente adicto a los cócteles norteamericanos y llegó a inventar uno, el “Terremoto”, que consistía en cognac y ajenjo. Encima después se levantaba temprano para imprimir sus litografías. No sin cierta lógica, Toulouse-Lautrec murió a los 36 años, aparentemente de sífilis y alcoholismo.

  • Pablo Picasso

Picasso hizo algo así como 16.000 pinturas y dibujos en toda su vida. En parte, gracias a su hábito de trabajar de noche. Su rutina era empezar a trabajar alrededor de las 2 de la tarde, detenerse a cenar y después seguir sin interrupciones desde las 10 de la noche hasta las 4 o 5 de la mañana. Su biógrafo sostiene que en promedio hacía tres obras por día, todos los días, prácticamente hasta que murió en 1973. Un artículo de la revista Time de aquel entonces describió su última jornada: después de cenar con amigos se retiró a su estudio donde pintó hasta las 3 de la mañana. Murió la mañana siguiente.

  • Philip Guston

Guston era un pintor dedicado al principio al expresionismo abstracto aunque luego pasó a hacer obras figurativas. Solía trabajar durante toda la noche y acostarse al amanecer. Su hija, que escribió unas memorias sobre su padre (tituladas, de manera bastante apropiada, “Night Studio”) recuerda que él se levantaba cuando ella llegaba de la escuela. Guston terminaba una pintura usualmente en medio de la noche y el muy hinchapelotas despertaba a su esposa para conocer su opinión. En cambio, si un trabajo no iba bien se iba a dar vueltas por Nueva York con abundantes escalas en los bares de la ciudad.

  • Willem de Kooning

De Kooning y su mujer Elaine se despertaban a las 10 u 11 de la mañana en el estudio que compartían en Manhattan y se pasaban todo el día trabajando. Pero como Willem odiaba interrumpir su trabajo a veces seguía toda la noche. Vivían en un edificio comercial por lo que a la noche apagaban la calefacción; de Kooning seguía pintando con sobretodo y sombrero. Si se encontraba atascado con alguna obra hacía lo mismo que Guston: se iba a caminar por las calles de Nueva York.

  • Lee Krasner

Krasner era esposa de Jackson Pollock, famoso artista que se mató en un accidente de auto en 1956. Cuando enviudó le empezó a costar dormirse y, en lugar de combatir el insomnio, decidió aprovecharlo pintando. Al trabajar con luz artificial, los colores de sus obras cambiaron y realizó una serie llamada “Umber Paintings” (“umber” significa ocre oscuro) que presentaba tonos de marrón y blanco, a diferencia de sus obras anteriores en fucsia y verde. Las nuevas pinturas de Krasner rebosan de energía reflejando su insomnio crónico. Los críticos elogiaron su nueva serie, también denominada “Viajes Nocturnos”.

(Fuente: artsy.net)

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