Comunicación

Una oportunidad para cambiar una dura realidad

La actual crisis en los medios de comunicación los ha obligado a recortar a su personal; los avances tecnológicos han llevado a las audiencias a ubicarse en diferentes plataformas a las habituales; la poca creatividad de dueños y directores de los medios; la zona de confort de los medios… todas son razones válidas y ciertas para la incertidumbre en los medios, sin embargo, el mayor factor en la crisis de medios actual se encuentra en el cambio dramático de la inversión publicitaria del gobierno en propaganda.

Los medios mexicanos, en especial la prensa —sin excluir la radio y televisión— (aunque existen excepciones), han sido en las últimas décadas realmente mediocres, serviles de tal manera al gobierno y su inversión, que en un momento dado, el estado se dio cuenta que no era necesario mantener un periódico estatal como lo fue El Nacional, pues la prensa libre, era –y sigue siendo– más papista que el papa. La vieja premisa de que, “quien no pagara publicidad en los medios se veía atacado y/o ignorado por los diarios, estaciones de radio o canales de televisión” se complementó con la consigna política de: “te pago para que no me pegues”. El círculo vicioso y pernicioso de poder de los medios en México se edificó en esta corrupta simbiosis.

Los gobiernos poco populares necesitaron implementar una estrategia, donde convirtieron a muchos medios no en aliados, sino en esclavos del dinero estatal, lo que, a su vez, permitió a los medios sobrevivir a pesar de la poca demanda por sus contenidos. Algo que ha sido más que palpable en la presente década. Las estaciones de radio bombardean a las audiencias con informativos que a nadie interesan y repiten las mismas notas cada hora o cada dos, de la misma manera que hace Televisa con ese engendro llamado “Foro TV” que únicamente sirve para mantener una señal concesionada, la del canal 4, pero que seguramente resulta más caro el caldo que las albóndigas a la empresa de Emilio Azcárraga Jean. De la misma manera que la información y la propaganda del gobierno se repetía ad nauseum.

La prueba está en diarios como El Excélsior que ha compactado su edición a una ridícula sección y además la sección de deportes. Para algunas empresas hasta la parte más lucrativa del negocio, los deportes, han dejado de ser un negocio; Televisa después de anunciar el recorte de varios de sus más antiguos y reconocidos colaboradores, también anunció su fusión con Univisión para crear Univisa.

En el mundo, tal vez, son los medios mexicanos junto con los de los países comunistas o estatizados los que menos han tenido que romperse la cabeza para subsistir en tiempos del Internet. Es conocido que una de las marrullerías más utilizadas por diferentes periódicos nacionales es inventar el número de su tiraje, de esta manera acostumbran inflar los precios de sus espacios a los anunciantes incluido los gobiernos federal y local.

La 4T ha puesto las cartas sobre la mesa a todos los medios tradicionales en nuestro país, que se creían inmunes a lo que sucede en todo el mundo gracias al cobijo del dinero del estado. Peña Nieto gastó durante los primeros cinco años de gobierno la friolera de más de 40,000 mdp, algo que ninguno de sus antecesores en la historia había hecho, eso debemos agregar las corruptelas que se hayan cometido al margen del presupuesto que Peña Nieto no supo, ni quiso respetar.

Hoy que el gobierno de López Obrador ha decidido, por lo menos en su arranque, cerrar la llave del dinero a la inversión en propaganda, la crisis de los medios se ha agudizado. La decisión de López Obrador los ha regresado a la realidad de una manera brutal.

Ahora es cuando los jefes de redacción de los diarios y los directores de programación y producción deben ponerse a idear, proponer contratar nuevos contenidos para aumentar por fin los ratings que han sido ficticios durante de las últimas décadas.

El cambio generacional en los medios tradicionales es urgente, el cambio de propuestas porque no sólo de informativos vive el hombre, no sólo de la agotada mente de los productores de Televisa, Imagen o TV Azteca. Ahora están obligados a llevar inversionistas a sus empresas, meter dinero que les evite continuar con los recortes. La poca creatividad de quienes tienen un medio al lado de otros negocios como clubes deportivos, hospitales o bancos, puede impactar también en esos negocios que se han convertido en los principales de las empresas mediáticas o en el mejor de los casos a deshacerse de sus medios. No creo que, a Salinas Pliego, ni a Vázquez Aldir y tal vez a Azcárraga Jean, cuya empresa parece ser la que más problemas tiene, les interese eliminar de su portafolio sus medios.

También están los grupos proactivos: Radio Fórmula ha intentado integrar a su programación a influencers y youtubers con cierto éxito, pero su programación informativa sigue siendo poco propositiva. Radio Centro, por su parte, pensó que contratando a periodistas afines a López Obrador vería cambios en la audiencia que los ha abandonado, para su sorpresa esto no parece haber funcionado, pues además de haber tenido que cerrar Radio Red, los últimos estudios de ratings demuestran que no son los favoritos entre la población y eso en tiempos de la 4T parece ser importante por la razón de la mínima inversión en propaganda por parte del gobierno.

Amplios sectores de las audiencias están aburridos de la oferta informativa, de los periodistas, lectores de noticias y “seudoperiodistas”, de la nota rosa y de la interminable perorata de los periodistas deportivos, de las vulgaridades y tonterías de conductores que nada aportan a la radio y regresan a sus playlists mientras conducen o comienzan a buscar en Internet podcasts con contenidos diferentes a los de la radio.  Ni que decir de los problemas que enfrentan la televisión abierta y la de paga en menor grado, pero ya es palpable cuando los canales como HBO o Fox comienzan a mudarse a Internet.

Entre el vertiginoso cambio impuesto a diario por Internet y las nuevas condiciones en materia de inversión por parte del gobierno, los canales, estaciones de radio, periódicos están obligados a regresar a sus inicios y mostrar cierta creatividad y propuestas interesantes, de lo contrario la debacle puede ser más rápida de lo previsto.

Etiquetas

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close
Close