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El Trono de Hierro

Se acabó. Después de 8 temporadas llegó a su fin la que sin duda es la serie de televisión más exitosa, vista, amada y odiada de la historia. Con un final tal vez sorpresivo pero ante todo: lógico.

Como dice Tyron –uno de los personajes más entrañables de la serie–: lo que importa, lo que une a las personas, son las historias y, sin duda, la historia planteada por Game of Thrones, no sólo reunió a millones de personas, sino que lo hizo de una manera inteligente, con personajes enteros que transitaron a través de la serie de una manera que era predecible en el mejor de los sentidos, pero en los que muchas personas esperábamos siempre un cambio que nunca llegaba porque no resultaba lógico con los antecedentes y el actuar del personaje.

La serie está escrita de manera precisa, en ocasiones, desgraciadamente, obviando los detalles de situaciones que en el libro logra con destreza quirúrgica G.G.Martín, pero que el tiempo y el dinero de la producción no permiten realizar en la serie. Aun así, hay hilos muy sueltos en esta última temporada. Me gustaría saber, por ejemplo, ¿por qué Yara nunca llevó a su flota a Kingslanding para pelear con Eulon? o ¿qué pasaba en Dorne durante las guerras finales? ¿por qué Edmure Tully jamás vuelve aparecer hasta el consejo que elige a Bran?

El seguimiento de las casas de los siete (al final seis reinos) es meticulosa, y si las casas desaparecen como en el caso de Baratheon o los Tyrell, su historia o la de sus dominios queda para continuarse; nada es olvidado en la serie, únicamente evadido.

Los personajes de la casa Stark con los que inicia la serie y de la que se nos hace empáticos desde el principio, son los que viven en la serie las más radicales transformaciones, desde su viaje a Kingslanding que termina con la decapitación del padre de la familia, pero que inicia desde el primer capítulo con el intento de asesinato de Bran por parte de Jamie Lannister. El círculo de Bran se cierra con su designación como rey de los seis reinos, el asesinato de Rob y de Caitlin, la matriarca de la casa, en la inolvidable Boda Roja. Sansa quien siempre soñó en ser reina convertida finalmente en la Cersei del Norte, Arya de la niñita que no quería vivir bajo los patrones de mujer a la aventurera que vive uno de los viajes más infernales de toda la serie. Jon Snow que de bastardo apocado, aprende a vivir en silencio al rey que nunca reclamará el trono. Rikken asesinado. La historia de los Stark marca la gran saga de la serie y se vuelve en casos como los de Jon Snow y Sansa periplos casi de la mitología griega.

Los Lannister, antagónicos de los Stark, prototipo del villano de melodrama que todos odiamos y con los que jamás creeremos que la muerte haya sido suficiente y justa con ellos, y sin embargo, son profundamente personajes de drama; el terror de Cersei al ver el reino destruido, saber a sus hijos muertos por sus pésimas decisiones, al menos al final le concede, Martín, el confort de morir con su amado. Jamie de canalla a hombre que intenta reivindicar su honor para al final reconocerse como un simple canalla.

El personaje que deslumbra y parece el central Daenerys Targaryen es quien en busca de un destino que le ha sido contado, y en el cual ella quiere creer para escapar de muchas cosas, está dispuesta, a como diría Nietzsche, a atropellar al destino mismo en busca de su venganza y que al final su bondad no existe. La imaginábamos justa y buena, para finalmente aceptar que su verdadera naturaleza como lo revela Tyron en su diálogo con Jon en la prisión cuando lo convence de asesinar a Daenerys, es la de una persona injusta, que cuando decidió actuar en contra de gente “mala” por razones obvias parecía buena a los ojos de sus gobernados y del espectador.

Martín sabe mucho de historia y cuenta en la novela y la serie una épica haciendo referencia exagerada a ciertos hechos históricos; el muro, las sectas religiosas, la inquisición, la penitencia de una reina…

Esto aunado a personajes armados de manera excepcional con miles de capas, Little Finger es un buen ejemplo de estos personajes complejos; siniestro, perverso, maestro de las intrigas, pero enamorado de amores imposibles como Catelyn y Sansa. Tyrion vividor, junior, nerd, profundo, un parrandero terriblemente solo, que recibe su recompensa, que al mismo tiempo es su condena al final de la serie. Tyron no es el único personaje profundamente solo de la serie, también pueden contarse la soledad de Daenerys, la de Jon, Brian de Tarth, Cersei, la de Varys. Es una historia de amores imposibles por todo tipo de razones y que son castigados o simplemente en su existir conllevan ya su sentencia. Jorah, Jon, el mismo Tyron.

Las maldiciones y predicciones, tan comunes en la tragedia o en las narrativas medievales, que todos olvidamos, menos Martín, y que brotan en el momento preciso recordándonos que las cartas estaban echadas muchas veces desde la primera temporada es una de las maneras de ver que la serie pensaba donde iba a terminar.

Game of Thrones es sin duda una de las mejores series que se han escrito, producido, dirigido y actuado. Peter Dinklage es sin duda uno de los mejores actores que hay y su caracterización de Tyron Lanister ha dejado momentos inolvidables en la serie su monólogo cuando se defiende de las acusaciones de haber asesinado a Jeoffrey, su diálogo con Daenerys en Mereen, su diálogos en la secuencias de la cárcel y frente al consejo que habrá de elegir al rey en el capítulo final de la serie, son suficientes para hacer de la serie una memorable, y ni qué decir del diálogo que sostienen Arya Stark y Twyn Lannister cuando ella se hace pasar por una sirvienta mientras es presa.

La serie son grandes duelos de actuación y también batallas de una belleza visual, de una ejecución perfecta y violencia sin igual, terriblemente emocionantes; de la batalla de la bahía de Black Water, la del Norte que cuando al final llegan las tropas de Stannis Baratheon, la de los Bastardos, y las dos de la temporada final.

Game of Thrones, está muy cerca de la perfección y para los grandes fans nada tuvo desperdicio, ni sorpresas más allá de las que la lógica dictaba. Game of Thrones es una serie escrita con la cabeza fría y el corazón ardiendo. Es una serie que vale la pena verse una y mil veces más.

Lo cierto es que para los que siguieron a Martín desde la publicación del primer libro y que saben que hay líneas argumentales que no existen en la serie, así como personajes, aún queda la esperanza de que algún día el escritor se decida a escribir los dos volúmenes que nos debe para disfrutar así más de este maravilloso y extraordinariamente bien construido Juego de Tronos.

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