Diseño

Haciendo buena letra (Segunda Parte)

Las tipografías, qué duda cabe, son una parte importantísima del trabajo de un publicitario. Qué fuente elegir para cada campaña suele provocar airadas discusiones, casi siempre resueltas cuando el cliente dice “a mí me gusta esta y se terminó”, y ya no importa por qué los creativos piensen que es mejor usar otra tipografía.

Encontré estas interesantes historias sobre 10 de las tipografías más usadas, y tal vez ayuden en la decisión de cuál es la más adecuada, la que mejor transmite lo que queremos comunicar. En esta segunda parte de la nota, la historia de otras cinco tipografías conocidísimas.

  • Baskerville

Se considera que la Baskerville es una tipografía “transicional”, es decir, se diferencia de las tradicionales manuscritas pero no llega a ser tan moderna como las que vinieron después. Fue diseñada en 1757 por el impresor John Baskerville, que la creó para imprimir obras clásicas para la Universidad de Cambridge. Benjamin Franklin era admirador del trabajo de Baskerville y cuando lo conoció en 1758, se llevó su tipografía a los Estados Unidos, donde se usó para imprimir casi todos los papeles oficiales de aquel país. La tipografía se sigue utilizando hoy: por ejemplo, en el logo oficial de Canadá.

  • Gill Sans

Una creación del artista y tipógrafo británico Eric Gill en la década de 1920. Es una tipografía sin serif basada en el trabajo de Edward Johnston, que diseñó la Johnston Sans (usada en 1916 en la señalización del metro de Londres). Gill aplicó su creación en el letrero de una librería en Bristol, en 1926, y allí la vio Stanley Morison, asesor de Monotype, tras lo cual le pidió a Gill que diseñara todo un alfabeto. Dos años después, Monotype lanzó la tipografía como Gill Sans, inmediatamente adoptada para logos, tablas de horarios de ferrocarriles y diversas señalizaciones. Hoy se la puede ver en “Toy Story” y en el logo de Tommy Hilfiger.

  • Garamond

Se trata de una tipografía clásica, elegante y con serif, que salió de los diseños del francés Claude Garamond (1480–1561). Sus creaciones fueron luego embellecidas y ornamentadas por el tipógrafo Jean Jannon, también francés, en el siglo 17. La tipografía ha sido modificada y refinada a lo largo de los años, pero sigue estando basada en los diseños originales de Garamond. De hecho, es tan eterna que se continúa usando hoy, especialmente para el diseño de textos de libros: toda la serie de libros de Harry Potter está en Garamond.

  • Comic Sans

Tal vez la tipografía más insultada de la historia (y que mereció un artículo mío dedicado solo a ella), la Comic Sans fue diseñada por Vincent Connare en 1994, cuando este trabajaba en Microsoft, para reproducir la clase de texto que habitualmente se ve en los globos de diálogo de los cómics; su nombre original, sin ir más lejos, era Comic Book, y adoptó el “sans” porque es sin serif. Connare se inspiró principalmente en dos cómics: “The Dark Knight Returns” y “Watchmen”, y su creación le llevó solo una semana, luego de la cual la Comic Sans se convirtió en la tipografía estándar del sistema operativo Windows. Según un artículo del Wall Street Journal en 2009, “Connare ha visto con una mezcla de diversión y mortificación cómo su creación pasó de ser un proyecto de software a aparecer en todos lados, desde flyers de escuela primaria y anuncios de Disney hasta Biblias, websites pornográficos, lápidas y pósters sobre el cáncer intestinal”.

  • Futura

Esta tipografía geométrica y sin serif fue desarrollada por el diseñador alemán Paul Renner entre 1924 y 1926. Presentada en 1927, se inspiró en la famosa escuela de diseño Bauhaus y su convicción de que había que deshacerse de toda ornamentación innecesaria. La Futura fue elegida para diseñar la placa conmemorativa que los astronautas de la Apolo 11 dejaron en la luna en 1969. Y es muy popular entre los directores cinematográficos: Stanley Kubrick la usó en “2001: Odisea del Espacio” y en “Ojos bien cerrados”, y Wes Anderson la aplicó en varios de sus filmes, incluyendo “The Royal Tenenbaums”. Hoy, la tipografía se ve en, por ejemplo, las botellas de Absolut Vodka.

(Fuente: Mental Floss)

 

Roberto Patxot

Trabaja en publicidad desde hace más de 30 años, y no tiene ninguna intención de parar. Gran parte de su carrera la realizó en OgilvyOne, donde llegó a ser Director Creativo Regional. Fue jurado en casi todos los festivales publicitarios; ha dado (y da) charlas en varios países de América Latina. Hoy se desempeña como Director Creativo en Ogilvy Argentina, y escribe sobre aquello que le gusta: publicidad, claro, pero también cine, libros, música y otras cuestiones. Padece de una rara versión del Síndrome de Tourette, que lo lleva a compartir con frecuencia chistes tan faltos de gracia como irritantes.

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