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Vicente Fernández: cuando la ignorancia y la desinformación ponen en riesgo el acto de regalar vida

Pensar en la muerte es algo que a muchos de nosotros asusta. El término del ciclo natural del ser humano es una incógnita que ha intentado ser estudiada por muchos, incluso la religión ha entrado a la escena buscando dar respuesta a esta pregunta tan complicada.

Hay quienes piensan que después de la muerte hay una continuación en un nuevo plano, otros que en el imaginario colectivo, prefieren pensar que el cielo y el infierno es quien determina qué va a pasar con nosotros.

Al día de hoy no hay una respuesta clara, suposiciones y creencias populares siguen mitificando a la muerte.

Lo que si es una realidad, es que se puede dar vida después de la muerte. Suena descabellado pero hoy, científicamente es posible gracias a la donación de órganos.

Resulta curioso que, en algunos temas de medicina, la religión es la oposición directa pero en el tema de la donación de órganos, fue el propio Papa Juan Pablo II quien aseguró que el acto de donar órganos es “un auténtico acto de amor (…) no puede ser considerado únicamente como un complejo de tejidos, órganos y funciones, sino que es parte constitutiva de la persona” (De los Santos, 2015).

Además de ser considerado un acto de amor para la iglesia católica, la donación de órganos tiene un sustento legal gracias a la Ley General de Salud, misma que en la Cámara de Diputados buscó motivar y proteger la donación de órganos y tejidos (El Informador, 2018).

En 2018, el senado mexicano estableció que las personas mayores de edad en automático, donen sus órganos al morir a menos que en vida dejaran la voluntad expresa de no hacerlo (El Informador, 2018).

Esta postura busca brindar una nueva oportunidad de vida para aquellos que están debatiéndose entre la vida y la muerte. Probablemente, un acto como éste podría devolverle la vista a otra. El cuerpo humano brinda posibilidades inimaginables de vida para otros y eso es algo que debe tomarse en cuenta.

Hace algunos días, el tema de la donación de órganos estuvo en la lupa de la sociedad en general y no porque la lista de personas en espera de un órgano haya descendido, más bien por la terrible ignorancia de un ícono mexicano.

No se puede negar que, Vicente Fernández, es un ícono de la música regional mexicana, incluso desde el retiro sigue manteniendo un estándar de ídolo internacional. La popularidad del “Charro de Huentitán” fue comparada al nivel de Frank Sinatra y Elvis Presley en el territorio norteamericano (Reyes, 2017).

Lamentablemente, la fama y la popularidad no demuestra el nivel intelectual de las personas y, Vicente Fernández, es una muestra muy clara de esto.

“El Charro de Huentitán” de 79 años presentó un cuadro de “bolitas” en las vías biliares y posiblemente principios de un tipo de cáncer que obligó al cantante a interrumpir su gira (Sputnik news, 2019).

Parte de su tratamiento requería de un trasplante de hígado a lo que, “Don Chente” declaró en una entrevista: “me querían poner un hígado de otro cabrón y les dije: yo no me voy a dormir con mi mujer con el hígado de otro güey (hombre). Ni sé si era homosexual o drogadicto” (Sputnik news, 2019).

Las declaraciones de don Vicente Fernández fueron duramente criticadas en las redes sociales y no tardaron en aparecer memes que terminaron por ridiculizar a su hijo Alejandro Fernández quién, desde hace ya varios años, sostiene una especie de “romance” con la polémica y que ha inmortalizado una serie de bochornosos momentos que hoy forman parte del imaginario colectivo de los mexicanos.

La mayoría de estos memes hacían referencia a la supuesta homosexualidad del “Potrillo” y aunque en este punto de este texto habrá quien satanice a los que se burlaron del hijo de Vicente Fernández por su supuesta orientación sexual (y sí, es incorrecto tomar una condición humana de ese tipo como una burla) esta burla más bien, pone el dedo en la yaga que representa el machismo y la misoginia de Vicente Fernández en la cultura mexicana.

La desafortunada declaración causó muchísimo eco en la opinión popular, en un mundo que tiene en su poder vías de comunicación como las redes sociales, era de esperarse que escalara a niveles impensados.

De entrada, trascendió que el hígado que rechazó Vicente Fernández no era de ningún “cabrón”, ni de ningún homosexual y mucho menos de un drogadicto. Más bien era de una niña que tras ser declarada con muerte cerebral donó sus órganos.

Jennifer Barraza, como se identificó la madre de la niña, uso sus redes sociales para escribir una carta dirigida al “Charro de Huentitán”. La señora Barraza tocó un punto sumamente importante que pocos habían analizado, diciendo lo siguiente:

“Debe usted saber que esto conlleva la gran responsabilidad de influenciar e impactar para bien o para mal con sus declaraciones” (Sin embargo MX, 2019). Es claro que Fernández es una gran influencia para una gran parte de los mexicanos y sus declaraciones bien pueden delinear un concepto erróneo acerca de la donación de órganos.

Posterior a eso, Barraza puso en contexto a los internautas con el siguiente dato:

Solo para su información, en México, el país donde usted dice que tanto respeta a su gente, hay más de 20,000 personas en lista de espera de un órgano, el 20 por ciento de esta lista son niños. Probablemente alrededor de 15 a 20 personas mueren diariamente esperando una oportunidad como la que usted desperdició. Con la mano en la cintura, lujo de burla y desprecio (Sin embargo MX, 2019).

Los datos de Barraza son verídicos, en 2018 se tenía conciencia de que al menos 22 mil pacientes estaban en lista de espera para recibir un órgano (Informador, 2018). Miguel Ángel Porras Ramos, jefe de la Unidad de Trasplantes del Hospital General Zona número 48 de San Pedro, Xalpa en la Ciudad de México aseguró que 14 mil personas esperan la donación de un riñó; siete mil, córneas; 750, hígado; 56, corazón; 14, páncreas; y el resto, un órgano o un tejido para mejorar su calidad de vida (Informador, 2018).

Barraza dejó en claro la indignación que sentía al escuchar que Fernández se refirió a su hija como un “Cabrón” y “Homosexual”, al respecto declara en su carta “¿No se le ocurre que ese “Cabrón” tiene familia?, ¿que hay una esposa o una madre destrozada por su muerte?” (Sin embargo MX). Finalmente, Jennifer Barraza cierra su carta solicitando una disculpa pública de parte del cantante al negarle la oportunidad a su hija de regalar vida a un ser humano.

Analizar esta situación involucra muchas aristas, empezando por la que utilizó el hijo mayor de Vicente Fernández, Vicente Fernández Jr., quién aseguró:

Es un señor que tiene más de 80 años de edad, le tocó vivir otra época que no nos tocó a nosotros. No había la apertura de ser amistosos con la comunidad gay… Vicente es muy chapado a la antigua, es un señor de otra generación (Infobae, 2019).

La diferencia de épocas, la evolución de los tiempos y las nuevas formas de pensamiento sí son una desventaja para el ícono mexicano, además es bastante lógico que se aferre a los tiempos que vivió en plenitud, que hoy exhiben el estereotipo machista que ha permeado por décadas en la sociedad mexicana.

Sin embargo, aferrarse a una época por el simple hecho de decir que “eso sí está bien” inevitablemente pone a las personas en desventaja. No comprender que la sociedad evoluciona y cambia según los tiempos es perder el juego por goleada desde el vestidor.

Sorprende que no exista una persona de confianza, cercana al cantante, que no lo asesore respecto a ciertos temas pero, volvemos al punto, es muy probable que el propio Vicente Fernández se cierre a que haya alguien que lo ayude a no caer en polémicas como ésta.

Finalmente y creo yo, el punto más grave para analizar es la donación de órganos.

El desconocimiento absoluto de la donación de órganos quedó evidenciado de forma terrible. La manera irresponsable en la que se expresó Vicente Fernández al respecto de su trasplante puede tener consecuencias severas.

Como lo mencioné arriba, existe una gran parte de la población en México y seguramente en Estados Unidos que  encuentran en la figura del “Charro de Huentitán” un ejemplo a seguir, casi un líder de opinión.

El concepto que Fernández tiene sobre la donación de órganos es una clara muestra de desinformación. Pensar que recibir un trasplante de hígado es hospedar en tu cuerpo parte de un “homosexual” o un “drogadicto” demerita el acto de regalar vida que representa una donación de órganos. Además, deja en evidencia la discriminación que el cantante siente por los homosexuales y los drogadictos (curiosamente, Alejandro Fernández, ha sido cuestionado también sobre si es adicto a la cocaína luego de un bochornoso vídeo que se hizo viral tras su actuación en un palenque).

 

Imaginemos que, algún fanático del intérprete de “Estos celos” escucha esta declaración y tiene poco conocimiento acerca de la donación de órganos, se quedaría con una idea errónea de lo que es este acto y podría cerrarle la puerta a una nueva oportunidad de vida por un estereotipo absurdo. Y así, podría desencadenarse una nueva forma de pensar que terminaría por incrementar la lista de pacientes en espera de una oportunidad de mejorar su vida y que estaría en riesgo por una desatinada e irresponsable declaración.

Por si fuera poco, el Consejo para prevenir la Discriminación en México (la CONAPRED) ya ha expresado su preocupación por las declaraciones de Vicente Fernández.

Alexandra Haas, titular de la CONAPRED aseguró que lo dicho por el cantante mexicano “es un absurdo científico porque no tiene ninguna base de ninguna especie. La expresión de una homofobia totalmente desubicada, simplemente es un reflejo de la ignorancia de la persona que lo expresó” (El Sol de Puebla, 2019). Y es que, Fernández, no solo puso en jaque a la donación de órganos, también sumó su declaración a la homofobia que ya existe en México, a lo que Haas Paciuc declaró:

Lo que resulta lamentable y nos da desesperación a todas y a todos, es que está muy lento el cambio cultural, uno quisiera que la gente entendiera de una vez por todas que la homosexualidad no es un problema sino parte de la diversidad humana (El Sol de Puebla, 2019).

Ha quedado claro que la ignorancia y el aferrarse a una forma de pensar hoy por hoy anticuada, pueden poner en riesgo la imagen de un ícono internacional, fortalecer los peores estereotipos sociales con los que el país ha luchado por años para erradicar; y finalmente, podría privar de una nueva oportunidad de vida a las personas.

FUENTES:

Juan Carlos Jiménez Fernández

Soy comunicólogo porque futbolistas y músicos ya había muchos.
Amante de los cómics y los videojuegos. Escribo porque creo que es una de las formas más honestas de expresar lo que piensas. Contacto: [email protected]
Sígueme en Twitter en @SoyJC94

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