Organizacional

9 rasgos para alcanzar la excelencia profesional

En ciertos ámbitos se dijo siempre que tener diez mil horas de práctica convierten a una persona en un experto. Sin embargo, en medio de este mundo cambiante, desde mi perspectiva eso no garantiza la maestría de un profesional en la materia.

Si hoy no te actualizas, estás por fuera de lo que el mercado requiere, no sabes integrarte en el trabajo en equipo, evitas hacerte cargo fallando en el auto liderazgo, eres falto de iniciativa y motivación y tu comunicación es deficiente, indudablemente por más avales académicos y de esas diez mil horas que tengas no serías un buen candidato para el mercado.

Para tener más claridad:

  • La mayoría de las personas se enfocan en la excelencia técnica, es decir, en aquellos recursos que les permiten desempeñarse en determinada función. Parten del “saber” (el conocimiento académico, por ejemplo; o lo que se va sumando como experiencia), y lo ejecutan en un “saber hacer” las cosas para producir determinado resultado.
  • La excelencia profesional es mucho más que eso, y tiene al menos tres escalones más, superadores: además de lo anterior, se incorpora el saber ser, el hacer saber (cómo lo comunicas; cómo te relacionas con los demás) y el hacer hacer (impulsar que se hagan las cosas). En estos estados superiores del saber y del hacer se genera la excelencia.

De hecho, en las empresas con las que trabajo como coach ejecutivo de los CEOs, líderes y equipos, hay siempre un puñado muy pequeño de personas que sí se destacan y son excelentes en todo lo que hacen. Trascienden el saber y el saber hacer. 

El resto se mantienen en el promedio, rozando la mediocridad: aquellos que están pendientes del reloj, de lo que hacen sus compañeros, de dar lo mínimo indispensable y de ser casi burócratas en su desempeño resistiéndose a los cambios y oponiéndose a todo, o aceptando órdenes mansamente sin provocar resultados distintos. 

  • Algunos factores para alcanzar la excelencia profesional

Si bien el concepto de excelencia se presta a confusión ya que muchas personas lo confunden con ser perfecto y hasta obsesivo en demasía con el trabajo, en verdad se trata de un rasgo superior de calidad en lo que se hace, en cualquier ámbito.

Las personas que trabajan con excelencia se destacan sin esfuerzo y no se colocan por delante o arriba de los demás: saben que tienen un brillo propio que los distingue, y es justamente eso lo que se demanda en las empresas. 

¿Cómo lo hacen? ¿Cómo puedes conseguir tu excelencia profesional? Estos nueve rasgos son la base de la excelencia profesional (y aplican también en la vida personal):

  • Compromiso.

Estas personas tienen un alto compromiso, empezando con ellos mismos. Se distinguen por su coherencia entre lo que piensan, dicen y hacen y cuando dicen “sí” a algo, ten por seguro que lo cumplen como sea.

  • Responsabilidad

El compromiso va de la mano de la responsabilidad (respons/habilidad = habilidad para responder). Se enfocan en hacer todo lo mejor posible a su alcance, siempre, sin importar los contextos, condicionamientos o problemas que pudiesen presentarse.

  • Impecabilidad

Este rasgo está determinado por su calidad en los detalles: eso marca la diferencia siempre.

  • Implacabilidad / Disciplina

Su auto disciplina aplicada al trabajo y a la vida personal se nota en una determinación para lograr los resultados que pocas veces los hace dudar. Son implacables con ellos mismos, sin que esto signifique ser extremadamente duros. Implacable es que busca y agota todas las instancias para resolver las cosas, mientras que la mayoría intenta una o dos veces y abandonan.

  • Dirección

Al tener disciplina obtienen mucha claridad respecto a la dirección a la que se dirigen con sus objetivos. Es su faro, su guía. 

  • Foco 

Otra característica de la excelencia profesional es la habilidad de hacer foco en lo importante, y dejar de lado o delegar lo superfluo e irrelevante. No los verás chismoseando por ahí o derrochando energía valiosa que los aparte de conseguir los resultados. 

  • Trabajo interno permanente

En mi carrera observo este aspecto en común en las personas con excelencia permanente. Indagan profundamente en sí mismos, tienen intereses por fuera de lo profesional, integran grupos que los eleven, aprenden, son curiosos, dinámicos y entusiastas. 

  • Comunicación asertiva

La claridad al comunicar, el desarrollo de los conceptos que transmite adecuados al entorno al que se dirige, la habilidad de escucha activa -sin interrumpir e incluyendo al otro en el proceso- y el factor cercanía y calidez, son herramientas que aparecen espontáneamente, sin forzarlas. 

  • Tu legado / propósito 

Y el broche de oro es una profunda convicción respecto a cuál es su propósito de vida, para qué está haciendo lo que hace en el mundo. En cierta forma, se trata de trabajar y accionar desde un propósito mayor como guía, que determina el legado, la huella que cada uno dejará en su paso por el trabajo, la familia, los amigos; por el mundo, en fin.

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