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Chillingworth una investigación y un podcast impactante

El periodismo de investigación combinado con diferentes formas narrativas que lo acercan al arte sobre todo cuando de crímenes de historias de la nota roja se trata, es algo que los norteamericanos saben hacer muy bien desde el maravilloso libro de Truman Capote A Sangre Fría. Ya sea a manera de novela, de documentales siniestros como Bowling for Columbine de Michael Moore o Abducted in Plain Sight producido por Netflix y dirigido por Skye Borgman, la forma narrativa en que los autores/periodistas o investigadores llevan a cabo sus trabajos para atraer a las audiencias toma diferentes vueltas.

También es cierto que los sitios de Internet, programas de radio, televisión, canales de Youtube y podcast acerca de crímenes y criminales son uno de los mayores lugares comunes en la actualidad, la necesidad de las actuales generaciones por escuchar historias que rayan en lo gore, se aleja totalmente de la premisa inicial del esencial Amor y Occidente de Denis de Rougemont que inicia diciendo: ¿Caballeros os gustaría escuchar un cuento de amor y de muerte?… Hoy han cambiado los parámetros y nos contentamos, nos emocionamos solamente con la historia de la muerte, la adición amorosa en sólo otro, entre muchos, ingredientes para sazonar las historias de psicópatas, asesinos seriales y otros pervertidos que han podido hacerse de un lugar, a fuerza de un elogio a la violencia, en la historia al menos de las páginas rojas de los siglos XIX, XX y XXI.

En ese estilo descriptivo descarnado que decide escoger un acto criminal para hablar de una sociedad que se descompone y que, como consecuencia en el tiempo, tiene las masacres y tiroteos cotidianos, Jonathan Paine y John Maass, junto con dos casas productoras llamadas Texas Crew Productions y Nighthouse Films, decidieron hacer un trabajo extraordinario acerca de uno de los asesinatos más importantes en Florida y uno de los más impactantes en la historia de Estados Unidos. El podcast lleva el nombre de la víctima: Chillingworth. Ambos investigadores son amigos desde la infancia y crecieron en la zona donde se cometió el crimen y han oído hablar de este caso que es muy importante en la historia del estado y de la nación americana porque se trata del asesinato de un juez estatal. Para fortuna de ellos, en sus investigaciones buscando a los sobrevivientes de la historia, llegaron a su mano una serie de cintas con interrogatorios y materiales grabados de audio de personas confidentes de la policía que ayudaron a capturar a los asesinos.

La noche del 15 de junio de 1955 un juez llamado Curtis Chillingworth y su esposa fueron secuestrados por dos hombres armados y nunca más fueron vistos. Sus cadáveres jamás han sido recuperados y el matrimonio murió de una manera terrible al estilo de los cuentos de mafia, con un peso fueron lanzados al Océano Atlántico.

La policía en un Estado del sur infiltrado por la mafia, llevó a cabo una pobre labor en la casa del Juez, porque las actividades y decisiones de Chillingworth iban en contra del crimen organizado, era además un juez que no era racista, en una zona altamente racista a mitad del siglo XX en Estados Unidos, un país que continúa siendo racista. Pero curiosamente el crimen no fue llevado a cabo por la mafia, ni por los cuerpos policiacos que se enriquecían con las actividades del crimen organizado. El motivo si estuvo fundamentado por la corrupción, pero sobre todo por la ambición y los delirios de grandeza de otro Juez de un circuito menor llamado Joe Peel.

La trama compleja es magistralmente desarrollada de una manera impecable creando el retrato de tres personajes criminales de una manera que no deja de recordar el libro de Capote, pero sin la obvia cercanía entre los autores y los criminales. Joe Peel, Floyd Holzapfel y Bobby Lincoln están retratados para contar a partir de su historia personal, una historia social de la posguerra y los personajes alrededor de los mismos, el fiscal y el detective a cargo de llevar a cabo la investigación y la estrategia parta descubrir a los asesinos es impecable. En trece capítulos se cuenta la historia de los cinco años posteriores al asesinato y como finalmente se resolvió el caso.

La historia, la construcción de la investigación y la producción para construir un muy atractivo podcast documental como pocas veces he escuchado. 13 capítulos de la historia del asesinato de Chillingworth son solo el pretexto para dibujar una viñeta muy reveladora de Florida en los años cincuenta. Así como las consecuencias sociales que el caso Chillingworth también tuvo en materia derechos humanos y raciales en un país que aun es incapaz de verse al espejo y reconocer su racismo.

La reconstrucción a través de las cintas de los interrogatorios y de los micrófonos escondidos en el cuarto del hotel donde Floyd Holzapfel terminó por confesar sus actividades criminales y el asesinato del Juez Chillingworth y su esposa crean la tensión necesaria para que se puedan escuchar los 13 episodios con duración promedio de 25 minutos. Música, apuntes dramáticos a partir del sonido, narración a dos voces que se refuerzan por el material de las cintas originales, hacen de Chillingworth un trabajo muy detallado e interesante, demostrando como siempre la capacidad de los materiales de audio que pueden ser más atractivos que las realistas imágenes a las que estamos acostumbrados.

Chillingworth recupera lo mejor del reportaje de investigación y el formato de radionovela para entregar un podcast extremadamente atractivo en todos los sentidos.

Chillingworth pretende ser la primera entrega de una serie de los autores que se llama Worst of Men.

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One Comment

  1. Deberían hacer una Serie o película de este podcast… Además de que la historia no solo es interesante sino que retrata una realidad que tristemente no ha cambiado: racismo y corrupción

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