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La igualdad de derechos empieza en el hogar, cuando se comparte

Publicidad y Análisis del Discurso. Con la propuesta “No me ayudes, compartamos”[1] Mr. Músculo, reconocida marca de productos de limpieza, sintetiza toda una ideología con relación a la lucha por la igualdad de derechos. Una categoría de producto que se ha dirigido históricamente al universo femenino a partir de un rol otorgado social y culturalmente a la mujer; ahora elige un enunciatario diferente, el público masculino.

La marca logra de una manera efectiva instalar el debate con respecto al intercambio justo de las tareas domésticas entre hombres y mujeres. Según estudios de mercado las mujeres en la sociedad argentina dedican un 50% más de tiempo a las tareas que sus compañeros de hogar. A partir de esta evidencia como dato empírico, se construye un mensaje que establece una posición para la marca en relación al tema de la equidad entre géneros.

La campaña se construye a partir de la estrategia discursiva de captación, desde una perspectiva retórica el enunciador responsable, Mr. Músculo, apunta a persuadir a una audiencia para compartir la intencionalidad, los valores, las emociones de las que es portador. En la elección de las palabras utilizadas se destaca la oposición semántica entre ayudar y compartir. A nivel lingüístico connotado, el implícito en “no me ayudes” alude a la participación esporádica de los compañeros en las tareas del hogar, sin compromiso. Se asume que la responsabilidad del hogar es solo un tema de mujeres. En oposición a esta situación, el verbo compartir connota división equitativa de responsabilidades, igualdad en el trabajo dentro y fuera del hogar, y esto es precisamente a lo que apela la igualdad entre los géneros. Luego, en el enunciado “no me ayudes” se podría presuponer: cuando me ayudás el trabajo es solo mío. Las mujeres protagonistas de la pieza enuncian: “Si ves que tuve un día largo, no me ayudes/ Si me ves cansada, no me ayudes/ Si ves que estoy haciendo otras cosas, no me ayudes/ Y hasta cuando pensás que me estás ayudando, no me ayudes. Porque cuando decís que ayudás estás asumiendo que es mi responsabilidad. No se trata de ayudar, se trata de que sea compartido. Así que no me ayudes, hagámoslo juntos. Cincuenta cincuenta”.

La paradoja como figura retórica reforzaría la estrategia discursiva de captación en cuanto detrás de una aparente contradicción, se encierra el argumento que busca persuadir, la igualdad debería comenzar en el hogar. En la reiteración “no me ayudes” se enfatiza la estrategia.

En la placa final aparece el discurso referido, mediante el “dicen que” la marca toma distancia con respecto a lo que sería casi un lugar común: muchos hombres dicen que ayudan. Desde el rol de aliado, Mr. Músculo propone desde su página web “limpiar menos y vivir más”.

La marca como enunciador responsable establece mediante argumentos sólidos una posición clara en la lucha por la igualdad de derechos.

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One Comment

  1. muy pero muy buen tema, el queres que te ayude” como un favor, cuando lo lógico es compartir, en todos los estamentos porque

    la mujer no tiene que ser la única que atienda la casa, pero recién en estos últimos años, los jovenes han entendido que no es ayudar como un regalo lo que se debe hacer ha una esposa, sino compartir” todos los trbajos inherentes al hogar o a la crianza
    de los hijos, por eso he encontrado tan buen raxonamiento en esto de “compartir” esperemos sea muy pronto una realidad, felicitaciones.

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