Comunicación

Mentalidad fija versus Mentalidad de crecimiento: ¿cuál tienes tú?

Como se dice habitualmente, “la vida no viene con un manual de instrucciones”. Es así como cada uno nos apañamos de la mejor forma posible para vivir cada día, llevar adelante los proyectos, e interpretar el mundo para atraer -o alejar- las experiencias que queremos como resultados de la realidad.

Uno de los aspectos más sensibles para pasar esos anhelos a lo concreto es revisar nuestra mentalidad. A veces por creencias y paradigmas tan instalados dentro nuestro en el subconsciente impedimos que podamos procesar las experiencias e información en forma proactiva para conducirnos a resultados cocreadores de una realidad positiva.

Según la doctora Carol Dweck, profesora de psicología en la Universidad de Stanford, y una de las más reconocidas investigadoras del comportamiento humano, hay dos tipos de mentalidad: Fija y de Crecimiento.

La mentalidad fija está determinada por paradigmas estancos que no apoyan la evolución del individuo; a quedarse encerrado o generar problemas permanentemente; y se basa en esquemas de pensamiento arcaicos, formas de ser que no condicen con lo que la misma persona declara que quiere conseguir, y, en consecuencia, resultados pobres y muy distantes de lo que se anhela.

En cambio, la mentalidad de crecimiento está orientada a apoyar la evolución; a la curiosidad; a la búsqueda de soluciones y alternativas; a proyectar una sensación de futuro grandioso empezando por el hoy; a no dejarse cegar por los puntos de vista que obstruyen la capacidad de mirar más ampliamente el mundo; y a abrirse a lo nuevo.

Como observamos, la mentalidad fija te estanca, mientras que la mentalidad de crecimiento te expande.

La pregunta es: ¿cómo permanecer todo el tiempo en la mente de crecimiento?

Para Dweck, se basa en ciertas concepciones que cada persona tiene del mundo, de su experiencia y sobre todo, de cómo las ha resignificado. Por ejemplo, algunos creen que el éxito que tienen se basa en sus capacidades innatas (las que traen desde que nacieron) y no se mueven de allí (mentalidad fija). Para otros, su éxito se basa en las experiencias, el trabajo, la formación, la fortaleza interna (mentalidad de crecimiento).

En una mente fija el fracaso es visto en forma totalmente negativa: así es que se desaniman y pierden todo interés por volver a intentarlo. Ocurre exactamente lo opuesto en la mente de crecimiento, ya que se colocan en el lugar del aprendiz y saben que esa experiencia es parte del camino que los llevará al éxito en lo que se propongan.

La doctora Dweck expresa que «Con una mentalidad fija las personas creen que sus habilidades básicas, su inteligencia y su talento, son sólo rasgos de su personalidad. Piensan que poseen una cierta capacidad y que eso es inamovible. Con una mentalidad de crecimiento los estudiantes con los que trabajo, y los humanos en general, entienden que sus talentos y habilidades se pueden desarrollar a través del esfuerzo, la enseñanza y la persistencia. No piensan que todo el mundo sea igual, ni que cualquier persona pueden ser Einstein, pero creen que cualquiera puede ser más inteligente si trabaja en ello.»

  • Dos posturas, resultados diferentes

Si lo que quieres es moldear una vida con mayor éxito y desarrollo en cualquier plano, la invitación es a que focalices en desarrollar una Mentalidad de Crecimiento. Estos 5 pasos pueden ayudarte a reforzar ese espíritu:

  • Descubre tu pasión y síguela. Muchas personas con mente fija hacen lo que dicta la mayoría; en cambio, para crecer, se necesita conectar con tu capacidad interna.
  • Entrénate en los momentos difíciles. En vez de quedarte estancado y quejándote (propio de la mente fija), asume las situaciones como un reto a superar. Esto es: te caes, te levantas, sacudes los raspones y sigues adelante.
  • Mantén el pensamiento en tu meta mayor constructiva. Para generar la co-creación de los trazos relevantes, necesitas que tu mente sea optimista permanentemente; así generarás una energía que te ayudará a concretar los objetivos por difíciles que parezcan al principio.
  • Practica la disciplina. Empezando por lo cotidiano y más sencillo, avanza en disciplinarte en todo momento y lugar. Con el tiempo habrás dejado de lado las postergaciones, la queja y cualquier otro comportamiento contrario a tu mentalidad de crecimiento.
  • Enfócate en lo esencial a resolver. Cada problema es una oportunidad de aprender algo. Las personas de mente fija se obsesionan en la palabra “problema”, por eso gastan una enorme cantidad de energía en cada situación que se presenta. Las de mente de crecimiento observan, se distancian, sacan algunas conclusiones y eligen un camino superador que llevan a la práctica de inmediato. No agregan emoción más allá de lo necesario.

Manteniendo estos cinco comportamientos sostenidos en el tiempo, habrás logrado conformar una mentalidad de crecimiento para dirigirte más rápido hacia resultados superadores en cualquier plano de tu vida.

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