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El final es el principio y viceversa, el origen es diferente.

Como siempre la advertencia, el texto esta lleno de spoilers, lo recomendable es ver la serie primero, no tiene desperdicio y después los invitó a leer el texto y compartir sus ideas.

Dark, la extraordinaria serie alemana de Netflix, llegó al origen de la tragedia y al final de la serie de una manera magistral. 

Compleja y sin autocomplacencias, Dark mantuvo la lógica fría y dura de la propuesta inicial. De la misma manera que los personajes trataban a través de siglos de un eterno retorno de acabar con una historia que destruía no solo familias y relaciones, si no el tejido del tiempo espacio y sobre todo marcaba el final de la historia de la humanidad y del planeta en el que vivimos, los escritores nos enseñaron a tomar distancia y recordar la frase de Einstein acerca de no esperar resultados diferentes teniendo los mismos pasos que lo precedieron.

La premisa final de la serie es contundente e impecable y nos hace voltear a la idea de que sobre el bien y el mal lo que persevera es el amor. Un amor que triunfa gracias al sacrificio que elimina a sus protagonistas, un amor que se consume para que lo demás subsista.

Los diferentes universos y su irreparable condición tienen su origen en un acto de amor, un acto que proviene de un personaje ajeno a toda la pesadilla que Adán, que en realidad es como sabemos Jonas, pero que se duplica porque un universo paralelo que se anuncia al final de la segunda temporada esta manejado por Eva, Martha de vieja. Y si bien es cierto que Jonas y Martha lucha Ad infinitum por reestablecer lo que ambos creen que debe ser el orden, funcionando como una pareja separada con sus respectivos rencores para mantener la supremacía de su mundo, Martha y Jonas, Eva y Adán creadores de mundos; dos vanidosos demiurgos que mueven las piezas, personajes de su limitado circulo de conocidos, de su tablero de ajedrez, una y otra vez. Prueba y error que terminan siempre en el mismo lugar. Con el mismo caótico resultado donde los dos mundos se entremezclan, se contaminan uno del otro y de las personalidades dominantes y prepotentes de Jonas y Martha. 

Yin y Yan separados sin darse su cuenta de que se complementa a pesar de que en más de una ocasión a lo largo de las tres temporadas ambos personajes lo dicen a su par después de que los mundos se encuentran, se contaminan uno con el otro y la posibilidad de que a cada paso el ser humano crea nuevos universos con su decisiones como en el cuento de Borges, se dibuja en el penúltimo episodio de la serie, de hecho la realidad de esa posibilidad es la que permite destruir los infinitos círculos viciosos que sólo logran repetir el universo de Adán y Eva fracasando en restaurar el orden deseado por ambos personajes una y otra vez.

Claudia quien viaja por el tiempo buscando una solución, motivada por el amor maternal será la que les descubra la realidad y que no importa modificar o desaparecer el momento en que ambos mundos se encuentran, el llamado Apocalipsis, si no llegar al origen de todo para cortarlo de raíz. La dominante imagen del dragón comiéndose su cola que ha llamado la atención a lo largo de las primeras dos temporadas; el famoso Ouroboros, que obsesiona a Jonas/Adan y también, como descubrimos en la temporada final a su contraparte Martha/Eva, se transforma gracias a una visión externa en la Triqueta Celta, un figura que habla de una tercera dimensión y que está presente en la serie desde la primera temporada en el cuaderno que Noah lleva consigo y que contiene los apuntes de como se desarrolla el mundo de Jonas. Claudia entonces se convierte en esa tercera parte que complementa la triqueta entre los personajes de la serie y la única que consigue su objetivo. 

La serie creada por Jantje Friese y Baran Bo Odar, es sin duda una de las series más importantes no sólo en Alemania, si no a nivel mundial. Ambos escritores trabajan ya con Netflix en sus dos próximos proyectos 1899 la historia de un barco de migrantes que va de Londres a Nueva York y Tyll¸ la historia de Till Eulenspiegel un juglar que, durante la edad media, en el siglo XIV recorrió lo que son hoy Alemania y Holanda entreteniendo a la gente de acuerdo con la tradición. 

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