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¿Hay alguna profesión más rica en anécdotas?

La respuesta a la pregunta del título es, obviamente, “no lo sé”. Mi experiencia con otras profesiones es muy limitada como para conocer anécdotas de cada oficio. Lo que sí sé es que en publicidad las anécdotas (graciosas, ofensivas, groseras, inocentes, reveladoras, y un largo etc.) son omnipresentes: todos los que trabajamos en esto podemos contar una cantidad enorme, y más si, como yo, llevamos unos cuantos años en la profesión.

La revista británica Campaign publicó un artículo con las historias que ellos consideran las más divertidas. Casi todas, desde luego, provienen de la industria de aquel país. Me he tomado el ¿trabajo? de seleccionar las para mí mejores y aquí las comparto; son pocas pero valen la pena. En algún momento me encantaría recopilar anécdotas publicitarias originadas en América Latina, y para eso les pido que si conocen alguna la compartan por este generoso medio.

• Sooty

Es necesario aclarar que Sooty es una marioneta muy famosa en Gran Bretaña, protagonista de un programa de TV, y que también apareció en teatro, cine y cómics; existe desde 1948. Dicho esto, vamos a la anécdota, bastante cruel, por cierto: Ron Collins era uno de los dueños de la agencia WCRS. Una vez estaba revisando la carpeta de trabajos de un estudiante de publicidad, y lo hacía con un muñeco Sooty en una de sus manos. Según la historia, Sooty era el que daba vuelta las páginas de la carpeta, deteniéndose para “decirle” algo al oído a Collins, que lo manejaba. Al final de la entrevista, Collins miró al estudiante y le dijo “A mí me gusta, pero Sooty piensa que esto es una mierda”.

• La de anteojos

La agencia M&C Saatchi estaba presentando un importante pitch en British Telecom. Luego de una hora y media de presentación, los clientes les agradecieron y les pidieron que esperaran afuera de la sala mientras ellos discutían la propuesta. Pero David Kershaw (cofundador de la agencia) se olvidó su cuaderno de notas en la mesa; en el cuaderno había un mensaje de Kershaw a uno de sus compañeros, anotado durante la reunión. El mensaje decía “La conchuda de anteojos nos va a traer problemas”. (Hice una traducción más o menos libre del mensaje.) Para colmo, solo una de las personas de BT tenía lentes. Poco después hubo un segundo pitch, y el equipo de la agencia se encontró con que TODOS los representantes del cliente llevaban anteojos enormes. La agencia no ganó ninguno de los concursos.

• Robin Hood

En Gran Bretaña es famoso Graham Fink, director creativo devenido en director de comerciales. Y, según parece, también son famosas sus temperamentales historias. De acuerdo con Campaign, la mejor tuvo lugar durante la entrega de los British Television Advertising Awards, premios cuya estatuilla tiene forma de flecha. Fink fue a la ceremonia disfrazado de Robin Hood: estaba convencido de que se iba a llevar una gran cantidad de “flechas”. Al final de la ceremonia, sin embargo, terminó con su carcaj vacío. No ganó nada.

• Un email a Sorrell

Si lo que quería Simon Burridge, entonces gerente de JWT, era quedar bien con el poderoso y célebremente bajito Sir Martin Sorrell, más vale que no lo logró. Y la razón fue un error de tipeo. Cuenta la leyenda que Burridge, un hombre muy educado y elocuente, le envió un email a Sir Martin, con quien iba a encontrarse poco después. La intención de Burridge era terminar el email con la frase “See you shortly” (“Nos vemos pronto”) pero en el apuro se olvidó de una letra fundamental y escribió “See you shorty” (“Nos vemos, petiso”). La anécdota no incluye la reacción de Sorrell. Una pena.

• El Hombre Maravilla

Parece que un tal Derek, el encargado del estacionamiento de Young & Rubicam en Londres, constituye otra leyenda de la publicidad inglesa. Al tipo se lo conocía por su mal carácter, su franqueza brutal y su lenguaje desmedido. Y cuentan que en una oportunidad, fue nada menos que el legendario Lester Wunderman el que estacionó en un lugar que no le correspondía. Derek se le acercó y le espetó de mala manera que no podía estacionar allí. “Pero soy Wunderman…” respondió el padre del marketing directo. (“Wunderman” suena como “Wonder Man”, el Hombre Maravilla). Derek le dijo “No me importa si usted es fucking Superman, acá no puede estacionar”.

• Lápiz tipográfico

Otra historia que tiene que ver con M&C Saatchi: la agencia competía en un pitch por la cuenta de British Airways, y el director de cuentas Marcus Peffers debía gestionar el material para la presentación. El hombre encargó 3.500 lápices con el logo de la agencia. La mañana en que tenían que presentar el pitch, desenvolvieron los paquetes que contenían los lápices y descubrieron que cada uno de ellos tenía escrita al costado la leyenda “Bembo 115 Tracking”. Era la tipografía que la agencia había elegido para su logo. Lo más irónico de la situación era el nombre de la empresa que había realizado los lápices: Promotion Reliability (“Confiabilidad en Promociones”).

• Un chiste

Roger Edwards, entonces presidente de Grey Londres, estaba presentando un pitch a un grupo de importantes hombres de negocios. De repente en la sala se empezó a oír la voz de un hombre contando un chiste muy subido de tono y lleno de malas palabras. Edwards se dio cuenta de lo que pasaba: el proyeccionista (en aquella época había proyeccionistas) había dejado encendido el sistema de sonido, y estaba en otra sala contándole el chiste a un amigo. Edwards se acercó al parlante en la pared y directamente lo arrancó; pero aun con el parlante en la mano la voz del proyeccionista se seguía oyendo. “Caballeros”, dijo Edwards a su auditorio, “hice lo que pude; ya que estamos escuchemos el remate”.

(Fuente: Campaign)

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