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5 de cada 10 mexicanos hacen sus compras en línea para ahorrar tiempo y evitar riesgos de salud. Para abordar al 50% restante, el e-commerce necesita flexibilizar sus procesos, medios de pago y entrega de productos, detalla Experto CETYS

En un entorno donde la constante es el cambio, la humanidad entera está reinventando la forma en la que socializa, trabaja, estudia y compra. La necesidad de forjar una nueva normalidad, en la cual desenvolverse minimizando los riesgos para la salud, principalmente los de contagiarse de COVID-19, es la que ha motivado el surgimiento de nuevos rituales y rutinas, en las que quien no se adapta, no avanza.

La tecnología es la gran protagonista de todos esos cambios, pues mediante ella es posible establecer nuevas relaciones, formas, procesos y métodos para desarrollar la vida cotidiana. Al ritmo de la tendencia, la forma de comprar y vender a nivel mundial también se está transformando. 

El mercado mexicano ha mostrado un comportamiento novedoso frente a las compras digitales durante este período de cambios, señaló el Dr. Armando Reyna, Docente Investigador de la Escuela de Administración y Negocios de CETYS Universidad, Campus Mexicali, mostrando un crecimiento exponencial, respecto a la compra y venta de bienes y servicios, así como de los artículos de uso general. 

Muchas plataformas que anteriormente no eran muy utilizadas, hoy se están empleando de forma común por muchos mexicanos. Infinidad de tiendas, portales y sitios dedicados a la compra-venta, hoy se están explotando, y están apareciendo más opciones. 

Recientemente, la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) dio a conocer en su Segundo Reporte sobre el Impacto del COVID-19 en Venta Online en México, que, para evitar salir de casa y exponerse durante la contingencia y para agilizar el proceso, 5 de cada 10 consumidores mexicanos están comprando en línea. 

Pero ¿qué pasa con el 50% de consumidores restantes? ¿qué necesita el e-commerce para ser un verdadero competidor del esquema tradicional? La respuesta radica en la capacidad que tienen o no las empresas para adaptarse y comprender la dinámica de sus mercados, consideró el Dr. Reyna Ballesteros.

Para despegar, el e-commerce necesita flexibilizar sus procesos, medios de pagos, opciones de compra-venta y entrega de productos. Por su parte, el mercado tradicional necesita abrirse e incorporar las opciones digitales. 

Si a lo anterior se le suma que sólo el sector más joven del público acepta los medios electrónicos, añadió, debido a que la desconfianza, el miedo y el desconocimiento de los consumidores mayores y con mejor poder adquisitivo sobre las compras digitales prevalecen, difícilmente las compras digitales podrán superar en volumen a las compras tradicionales; o al menos no será pronto. 

Aún con el potencial que aún no ha sido explotado, es muy interesante observar las enormes cantidades de dinero que el e-commerce produce. Algunos especialistas sugieren a los pequeños y medianos empresarios integrar desde el inicio las formas y procesos digitales de la nueva normalidad, ya que el no hacerlo podría significar una disminución en su participación en el mercado y derivar, incluso, en el cierre de sus empresas, concluyó el académico.

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