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Emily en París ¿xenofobia o realidad?

La amas o la odias; Emily en París es la nueva serie de Netflix, que está dando mucho de qué hablar, y más para los que estamos en el mundo del marketing y la publicidad. La serie narra la historia de una  joven millenial, que con escasa experiencia y gracias a un golpe de suerte, consigue una estadía de un año en París, para laborar en una de las sedes de la compañía de marketing en la cual trabaja. 

Hasta aquí todo bien, pero ¿por qué ha causado tanta polémica? Para no hacerles largo el cuento, si es que no la has visto, la historia está contada desde una perspectiva de “racismo estadounidense” y me atrevo a decir esto porque a mi criterio  está cargada de clichés y mitos que promueven la xenofobia hacia los franceses. 

Y para ubicarnos un poco en contexto, históricamente se ha generalizado que los estadounidenses no se llevan con los franceses; y el origen del asunto se reduce a la política. Grandes escritores como: Charles Baudelaire o Jean-Paule Sartre criticaron las políticas estadounidenses y su forma de vida. En el siglo XVIII Georges-Louis Buffon lo describió como “El continente degenerado”. Para Francia, EEUU ha representado una amenaza para Europa por sus políticas de interferencia, expansionismo y sus malas prácticas  migratorias. 

Pero dicha discrepancia política no es motivo para considerar que todos los franceses, odian a los extranjeros. El año pasado tuve la oportunidad de viajar a París de vacaciones, y dicho viaje me ayudó a comprender que mucho de lo que se dice, son simples mitos, hablando desde mi experiencia, los franceses fueron demasiado amables, es más, a veces necesitaba ayuda y sin pedirla se acercaron a darme direcciones o ayudarme a entender cómo funcionaba el metro, y hasta el Uber me pagaron, y eso que comunicándome con mi español y mi inglés básico. 

Dicho lo anterior, considero que el escritor y director Darren Star, una de dos: tiene un serio caso de xenofobia o solo desea crear polémica y darnos de qué hablar a los espectadores. Así que me he sumado a la tendencia, para exponerles mi crítica del por qué considero que no solo es un total irrespeto a la cultura, sino que también es un cúmulo de malas prácticas de marketing:

La falta de estrategia digital

Como estratega de marketing, nuestra querida Emily comete varios errores que un buen social media strategic no puede cometer:

  • No conocer el producto: Emily quiere ser la creadora de contenido para una gran marca de perfumes, y en la primera interacción con su cliente le expresa: que no le gusta usar perfumes y muestra total desinterés por el producto. 
  • Hablar mal de la marca:Si trabajas con un producto, debes tener extrema confidencialidad, Emily no la tiene, es más se atreve a subir una foto de su producto haciendo una crítica negativa hacia el idioma y tachándolo de “sexista”, lo absurdo es que en la serie todos le aplauden sus desaciertos. 

La soberbia de una generación sin experiencia

Emily, ha conseguido el trabajo de sus sueños, con muy poco esfuerzo, y por un golpe de suerte. Además llega la compañía en Francia, exponiendole a  sus superiores y coworkers que ella “va a enseñarles como hacer las cosas”. Por que según ella “Las redes sociales las crearon en EEUU” y eso es motivo  suficiente para creerse experta en digital. 

En mis años de carrera  he aprendido una lección: Los primeros tres meses en tu trabajo, limítate a escuchar, observar y aprender. No intentes cambiar algo sin entender el por qué. Luego de pasar esta etapa, ya con conocimiento de causa, puedes generar una estrategia robusta. Si lo haces prematuramente: 1) Las personas se sentirán atacadas. 2) Muy probablemente, te vas a equivocar. 3) Recibirás un NO, no te has ganado la confianza. Así que si cambia de empleo antes de hablar escucha. 

La dependencia digital

La serie “normaliza” la dependencia digital de Emily, y su búsqueda de aprobación social, en un  mundo de “apariencias”; ella presume en sus redes una vida de felicidad y genera falsas emociones en las personas. 

La cultura del workaholic

En una de los  episodios, uno de sus compañeros de trabajo le dice “Los franceses trabajamos para vivir y ustedes viven para trabajar”, pero desde una perspectiva de que los estadounidenses, son más trabajadores. Me parece una falacia. Los franceses tienen altos estándares de calidad y basta con ver sus producciones, sus comerciales, su arte. Este nivel de perfección solo se logra con trabajo. La diferencia es que en Francia se  valoran más el arte, lo estético, el alma de las cosas. En cambio en occidente, se valora el dinero, no la vida y ni el tiempo de las personas. Esto me lleva al punto siguiente

El cliente siempre tiene la razón

Yo no sé desde cuando el paciente le dice al médico qué debe recetarle. Esta es una cultura muy estadounidense, el creer “me lo merezco todo, yo tengo la razón, porque yo tengo el dinero”. Emily va a un bar y quiere cambiar la receta del chef, sin haber incluso probado su platillo, alegando que “el cliente siempre tiene la razón”; pues no mi ciela. 

Por personas que no se dejan asesorar, y no valoran la opinión, el estudio y la experiencia de los expertos, es que vivimos en una sociedad donde las cosas se hacen mal, donde cualquiera por tener dinero puede comprar la vida o la opinión de los otros. 

El irrespeto hacia la cultura francesa y su idioma

Como mencioné al inicio, la serie si enfatiza un punto de vista negativo hacia los franceses; aspectos en los hombres como: que son irrespetuosos, acosadores, infieles y hasta un tanto vulgares.  Desde mi experiencia les puedo decir que en París en ningún momento me sentí acosada o recibí algún comentario en la calle y eso que anduve sola con mi mejor amiga a altas horas de la noche. Otro aspecto que me pareció chocante, es que se burla del idioma y el acento francés bajo la mampara que es un idioma “sexista”. 

Otra de las premisas que es realmente un mito es que “Los franceses no son amables y solo saben hablar francés”. Esto es totalmente falso, más de una vez necesité ayuda, me perdí en el metro, me enfermé y créanme; o se me acercaron para brindarme ayuda sin pedirlo y también cuando no me daba a entender, buscaban como o hablarme en español o en inglés o hasta por señas.

Para finalizar, debo decir que la serie es bastante entretenida, pero les aconsejo que si no la han visto, la vean con ojo crítico sin creer en estos clichés, que lo único que hacen es promover estereotipos que se deben eliminar. Ah y si viajan a Francia, no pretendan cambiar a Francia, mejor traigan un poquito de Francia a su país y enfóquense en todas las cosas buenas que otra cultura les puede aportar. ¡Au revoir!

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