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Jaque mate con una historia extraordinaria

En esta temporada de Halloween y día de muertos que llena las plataformas de entretenimiento de materiales del mal llamado terror y de historias violentas y algunas bien lentas, Netflix ha estrenado una miniserie aparte, una historia humana de genialidad y adicciones. Una historia de equidad donde no la había. De soledad y solidaridad a través de una de las disciplinas humanas más menospreciadas en tiempos del estridente periodismo deportivo y las emociones baratas del escándalo, del espectáculo antes que la competencia: Gambito de Dama.

El Gambito de Dama es una jugada de apertura, esto es de inicio de una partida del ajedrez, y la miniserie de Netflix que lleva este nombre nos plantea la vida ficticia de una jugadora de ajedrez llamada Beth Harmon. La miniserie está basada en la novela homónima del escritor norteamericano Walter Tevis publicada en 1983, un año antes de su muerte. Tevis es autor de otras novelas que han sido adaptadas para el cine como El hombre que cayó a La Tierra cuya versión cinematográfica fue estelarizada por David Bowie y dirigió Nicholas Roeg en 1976, así como The Hustler y su séquela The Color Of Money cuyas versiones cinematográficas fueron homónimas, la primera estrenada en 1961 con Paul Newman en el papel principal y dirigida por Robert Rossen y la continuación estrenada en 1986 estelarizada por el mismo Newman, Tom Cruise y Marie Elizabeth Mastroantonio y dirigida por Martin Scorsese ambas películas cuentan la historia de un jugador de billar llamado Edward “Fast Eddie” Felson en dos momentos diferentes de su vida que se separan por más de 20 años. 

Gambito de Dama es una miniserie que nos cuenta la historia de una brillante y genial ajedrecista en la década de los años sesenta del siglo XX. El personaje totalmente ficticio sirvió a Tevis, en los ochenta, para poner en claro su posición en el caso, entonces inexistente, de la equidad de género, pero afirma para los productores de la miniserie y de los guionistas la validez del argumento que hoy se ha convertido en algo totalmente político. Cuenta también la devastadora relación entre soledad y genio. A la distancia y conociendo la trágica y extraordinaria historia de Bobby Fischer el personaje de Beth Harmon parece estar influenciado en algunos de sus rasgos en la personalidad del polémico ajedrecista que por un momento hizo del ajedrez un orgullo en Estados Unidos y más tarde se convirtió en un paria que hasta su pasaporte y nacionalidad perdió bajo el odio irracional de la derecha norteamericana encabezada por el presidente George W. Bush.

En Gambito de Dama se cuenta la historia Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) una niña cuya madre que sufre de bipolaridad y quien decide en una situación extrema suicidarse con su hija estrellándose de manera frontal con otro vehículo en la carretera, sin embargo, la niña sobrevive y es enviada a un orfanato católico donde la niña resulta ser brillante en las matemáticas. Beth descubre un día al conserje del orfanato el Sr. Scheibel (Bill Camp) sentado frente a un tablero de ajedrez jugando consigo mismo, tras observarlo en varias ocasiones mientras sacude los borradores, Beth decide acercarse al hombre y pedirle que le enseñe el juego y a jugarlo, algo a lo que Scheibel se niega argumentando que las mujeres no juegan ajedrez, además de subestimar la capacidad mental de la niña, quien no tarda en demostrar al viejo conserje el hambre por jugar y cómo de la observación ha aprendido el movimiento de cada una de las piezas. Poco a poco Beth se va ganando la confianza del conserje hasta que al final Scheibel accede a enseñarle a jugar. Scheibel la presenta con un profesor de una secundaria local que tiene un club de jugadores de ajedrez, la niña es invitada a jugar de manera simultanea a jugar en contra de todos los miembros del club y por supuesto Beth los vence a todos. La historia de éxito de Beth se ve interrumpida por un pequeño problema, en el orfanato se utilizan tranquilizantes para controlar a las jóvenes, Beth se vuelve adicta desde su infancia y además es a partir de su consumo de las drogas que ella puede visualizar partidas enteras de ajedrez.

Cuando el gobierno decide prohibir el uso de las píldoras, Beth resuelve robar las que quedan en la enfermería del orfanato, víctima del síndrome de abstinencia la niña no sólo se llena los bolsillos del jumper con las pastillas, sino se traga un par de puñados de píldoras que le producen una sobredosis y como castigo la directora del lugar le prohíbe volver a jugar ajedrez. 

Beth Harmon es adoptada al inicio de la adolescencia por una pareja que se esta desmoronando de manera veloz, pero que le permite regresar al ajedrez y de pronto la joven se encuentra en la necesidad de pedir al Sr. Scheibel 10 dólares para inscribirse en un torneo local de ajedrez y promete regresarle el dinero. Por supuesto recibe el sobre con el dinero que le presta Scheibel y se inscribe en el concurso. Beth sorprende a todos los participantes pues sin tener un ranking en el ajedrez de Estados Unidos, la adolescente gana el campeonato y cuando su madre descubre que hay en esta afición de la joven una manera de hacer el dinero que se les ayude a mantener su casa ahora que el marido las ha abandonado, la apoya en su carrera. 

Con el tiempo Beth llegará hasta el campeonato nacional de Estados Unidos y a invitacionales fuera de Estados Unidos, hasta llegar a jugar en Moscú contra el campeón mundial. 

La historia no tiene los lugares comunes del perverso conserje, los malos tratos del orfanato, la madre adoptiva abusadora, al contrario, construye a partir de fuertes y honestas relaciones entre los personajes, como la amiga negra del orfanato Jolene (Moses Ingram) que reaparece en el momento preciso para salvar a Beth del alcoholismo. El creciente respeto y cariño de Beth por Alma Weathley (Marielle Heller)), su madre adoptiva. La rivalidad, atracción y rechazo de otros jugadores de ajedrez en especial de Benny Watts (Thomas Brodie Sangster), D.L.Townes (Jacob Fortune-Lloyd) y Harry Beltik (Harry Melling). 

Más allá de la genialidad de la joven, de sus adicciones, está su incapacidad para comunicarse de la manera correcta con el mundo, la ira contenida ante la incomprensión del acto suicida y criminal de su madre y la arrogancia con la que se disfraza para enfrentar el mundo, además de su espíritu solitario e independiente con el que se niega a entregar mensajes en nombre de ninguna institución o causa, son parte fundamental de la historia. La interpretación excelsa de Anya Taylor-Joy que mantiene toda la miniserie debe ser considerada como pocas en tiempos en que se acostumbran historias paralelas y varios protagonistas. 

Esta no es una historia de triunfo habitual, tampoco es la tragedia o el melodrama tradicional con su moraleja, Gambito de Dama es una extraordinaria miniserie con una extraordinaria actuación que mantiene la serie a lo largo de sus siete episodios.  

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